..QUE HOY SEA AYER SIN MAÑANA

viernes, 31 de julio de 2009

francesco zappa

Fragmentos de las entrevistas hechas por David Sheff -para Playboy- y por Gianfranco Manfredi -para Re Nudo-.


I

“Yo soy una especie de periodista. Tengo derecho a decir lo que quiera sobre cualquier tema. Si no tienes sentido del humor, mala suerte.

”Obviamente, tú no piensas que las canciones pueden hacer que la gente mate o viole o se suicide. Hay más canciones de amor que cualquier otra cosa. Si las canciones pudieran hacernos hacer algo, todos nos amaríamos.”

“David Sheff- Suenas tan cínico como siempre.
Frank Zappa- Es difícil no serlo.
DS- Sin embargo te parece que vale la pena sublevarse.
FZ- El pesimismo y el instinto natural de sublevarse no se excluyen mutuamente. Sublevarme es algo que me sale naturalmente.”

“La cosa pasa por el tiempo. El tiempo es todo. Cómo pasar el tiempo. Todos queremos tener algo que hacer con nuestras mentes. El hecho de elegir es una de las mayores preocupaciones humanas. La gente que encuentra las soluciones más fáciles, como la cerveza y el fútbol, podría ser más feliz si su vida tuviera un poco más de dimensión. Pero la mayoría de la gente, una vez que logra un cierto grado de gratificación para disponer de su tiempo, no va más allá de eso. Ya sabe lo bien que se va a sentir en un partido de fútbol o cuando tome una cerveza. No quiere saber qué hay más allá. Construye su vida alrededor de eso. Yo tengo que mirar mucho más allá del partido de fútbol y la lata de cerveza. Una vez que estuve allá afuera y toqué ese límite, siento como si tuviera que traer de vuelta conmigo algunos artefactos, para ver si alguien más se interesa. Eso es lo que hago. Voy y vuelvo. ‘Toma. Esto es lo que pasa después del partido de fútbol’.”

II

Cuando Frank Zappa era niño quería ser farmaceuta, pero como no podía permitirse el lujo de tener un laboratorio en su casa, (esto lo dijo con un toque de nostalgia en sus ojos) tuvo que ingeniárselas para poder tener siempre a mano los materiales que necesitaba.

Claro, nosotros podríamos preguntarnos ¿Y si Frank Zappa hubiese podido conseguido al fin realizar su sueño de niño, que hubiese pasado?

Pero no creo que esto en verdad sea relevante: Frank Zappa es Frank Zappa.

Zappa no solamente hace lo posible por producir esas “bombas musicales” mezclando los diversos elementos provenientes de diferentes fuentes (como buen farmaceuta), si no que va mas allá de tener un blanco, higiénico y esterilizado laboratorio de científico, para entrar en su peludísimo mundo subterráneo, ese laboratorio propio de un mago alquimista, donde la materia prima él la transforma en oro puro.

Aunque a Zappa no le gustan las entrevistas, acepta ésta porque está conciente que tiene que recordarle a la gente que aún esta en plena gira musical aquí en Italia.

Gianfranco Manfredi– Hace diez años, tu primer álbum fue definido por muchísima gente, como un disco “freak” o como una cosa extraña.
Frank Zappa- ¿Qué entiendes tú por cosa extraña?

GM– EL contenido de las letras de las canciones de Freak Out de 1966 era de verdad injuriante. Ningún otro músico antes había presentado esa temática en un contexto de R&B. Pero ahora otros artistas como los Tubes o Alice Cooper te han comenzado a imitar. Parece que no vas a poder permanecer por mucho tiempo como el único y el más grande de los irreverentes del mundo de la música.
FZ– No comprendo que mierda hay de irreverente o injuriante en la plástica del “Bondage World” o en la coreografía de las bailarinas… (Pausa) ¿Te han ofendido algunas de mis canciones?

GM– Sí, hace algunos años “Dinah – Moe Hummm” me pareció muy ofensiva.
FZ– ¿Sabes que esa canción es la que más nos pide el público en nuestras giras?

GM– Yo pensaba que era antifeminista.
FZ– Pero no lo es, nada que ver con antifeminismos.

GM– … Si, me he dado cuenta porque he leído esta mañana la letra de esa canción y me he fijado que no lo es.
FZ– ¿Te has dado cuenta esta mañana? ¿Necesitaste tres años para poder entender lo que quería decir esa canción? ¿Cómo piensas poder entender una canción que he escrito hace tres años?

GM– Bob Dylan y Frank Zappa escriben canciones que son más para escuchar
que para bailar, ¿Cual es la diferencia mayor que existe entre ustedes dos?
FZ– Dylan no tiene sentido del humor, a mí no me interesa escribir canciones que te produzcan un estado de fragilidad, para que vean la sensible y gran herida interna del artista. Cuando un compositor de canciones de este tipo hace esto lo que demuestra es un severo comportamiento neurótico.

GM– Tus canciones son bastante cínicas. ¿Te gusta la gente?
FZ– La gente siempre me pregunta si soy cínico, No se dan cuenta que el cinismo es la única auto valorización positiva y racional que se tiene. Los Estados Unidos de Norteamérica estarían mejor si pudieran tener más una onda de cinismo que de “Meditación Trascendental” como ésa del Maharishi.

GM– Pero, ¿te gusta la gente?
FZ– Tengo que escoger si me gusta la gente o no me gusta… Siempre les digo que los amo, los amo tanto que me atrevo a decirles la verdad de las cosas, ésas que ellos no quieren escuchar.

GM– ¿Has escrito alguna canción seria?
FZ– Todas son serias.

GM– Disculpa, reformulo la pregunta. ¿Has escrito alguna canción sin letras satíricas?
FZ– Claro que sí.

GM– ¿Cual?
FZ– Todas las que he hecho instrumentales.

GM– De acuerdo, de acuerdo, ¿Has escrito alguna canción seria con letras que no sean satíricas?
FZ– ¿Querrás decir sin letras divertidas?

GM– Sí.
FZ– NO.

GM– ¿Escribirás alguna vez una canción sin letras divertidas?
FZ– ¡¡¡Mira!!! Yo puedo hacer lo que me venga en gana, pero NO me interesa escribir canciones sin letras divertidas. Si yo no escribiera canciones con letras divertidas estaría muerto.
...
GM– ¿Cuales han sido los cambios más significativos por los que has atravesado en los últimos diez años?
FZ– He vivido una vida llena de diversidades, me encuentro en situaciones en donde hay muchas personas que quieren meterse en mi vida privada, ¿Cómo te puedes comportar con alguien que en la calle te pide un autógrafo y si no tienes un pedazo de papel entonces te insultan? Aparte de todo esto tengo una vida que comparto con una esposa y tres hijos.

GM– ¿Van a la escuela?
FZ– Sí.

GM– ¿Cómo puede conciliarse el hecho de que vayan a la escuela y esa idea de la cual hablas de educarse solos en el disco Freak Out?
FZ– Cada escuela necesita de buenos estudiantes. Yo estoy orgulloso de poder decir que mis hijos no se dejan meter mierda en la cabeza de ninguno, cosa que no he tenido ni siquiera que enseñársela.

GM– ¿No piensas que la escuela puede corromperlos?
FZ– (Zappa hace una negación moviendo su cabeza)

GM– ¿Qué es lo que te fastidia más?
FZ– La incompetencia, de verdad no la soporto, la injusticia, la estupidez también, aunque hay diversidades, digamos que la puedo tolerar.

GM– ¿Te consideras un moralista?
FZ– ¿Qué entiendes por moralista? Cuando hablo de incompetencia es sobre aquellas personas que dicen que pueden hacer algo y luego no pueden o no son capaces de hacerlo, en esta idea no hay nada de moralismo.
...
GM– ¿Qué piensas hacer cuando tengas 50 años?
FZ– ¿En qué mes?

Guidino

symns

Entrevista a Enrique Symns
"EL ROCK SE CHABONIZÓ"


Nos dirigimos al hotel donde se alojó en Rosario, donde nos preguntó si podíamos ir a un bar cercano (no precisamente para comer) e inmediatamente nos contó que no pisaba Rosario desde 1989, cuando acompañó a Los Redondos en la presentación de “Bang! Bang! Estás liquidado”. Según Symns, ese día el sonido fue calamitoso y un Indio Solari “no standard” lloró como un niño.

Llegamos a la ochava de Buenos Aires y Rioja, entramos al bar y segundos después el entrevistado criticó el nivel de su primer whisky.
Uno de los primeros temas de conversación tuvo como eje a su historia como presentador de las grandes bandas de rock local, y el corrosivo narrador argumentó: “Mi rol en el escenario siempre dependía de los músicos que me acompañaban. Había bandas en que era muy desagradable subir al escenario, por ejemplo Los Piojos, por la mala onda que había entre ellos. Ciro es un pelotudo (sic), ensayaba frente al espejo como si fuera Jim Morrison, es un empleado bancario. Pero tengo que reconocer que sabe hacer lo suyo, descubre qué es lo que le va a romper el orto al alma del pueblo. Pero con Bersuit era muy apasionante subir, por la mística interior que tenían”.
Symns, de 60 años de edad, se presentó el viernes 21 en el teatro El Rayo, con un monólogo que sirvió como excusa de presentación de su autobiografía, titulada “El señor de los venenos”.
En cuanto a sus intervenciones como monologuista de Los Redondos, recordó que “el peor recital fue en Azul, provincia de Buenos Aires, cuando comenzó había siete espectadores. Todos los de la banda habíamos tomado ácidos, el Indio no vino a cantar y Willy Crook no tocó el saxo. Sólo Skay y yo subimos al escenario”.
El verborrágico periodista mantiene un enfrentamiento personal con el Indio Solari, ya que según él: “Tiene una ambición desmedida, por eso ahora está encerrado en Parque Leloir”. Sin embargo, afirmó que “vino una generación de bandas luego de Los Redondos, que es la del rock chabón, que para mí es infinitamente inferior a ellos, y está formada por La Renga, Los Piojos y Bersuit. Se ‘chabonizó’ todo”.
En su autobiografía se presenta como ex niño callejero, ladronzuelo, preso en Argentina y Brasil, drogadicto multidosis, traficante de drogas en Madrid, ladrón por vocación, y presencia constante en el under argentino. Cultor del blanco o negro (a veces mezclándolos), reptil de mares cristalinos y zanjas anegadas, una máxima suya reza: “En los años ’80, el dinero tenía la entrada prohibida en mi trabajo actoral o musical. Prefería ganarme la vida honradamente vendiendo merca o metiendo mano en ciertos bolsillos, sabiendo que ese dinero también había sido robado”.
A través de su experiencia con las drogas y su encuentro con un grupo de “extraterrestres”, descubrió su oficio de monologuista: “ En las décadas del ’60 y ’70, el uso de drogas (experiencia lisérgica y mescalínica) te llevaba a buscar dioses, y detrás de estos uno encuentra las religiones y las sectas. Yo participé en varias de ellas y formé parte de una escuela, una especie de budismo zen, donde me adiestraron tres ‘extraterrestres’ durante meses. Se trabajaba con el acertijo verbal, el acertijo mental y la velocidad para escapar de la sinapsis mental, que es algo que habla dentro tuyo y te mantiene atrapado en el sufrimiento. Mi oficio de monologuista comienza en Madrid, donde trabajaba en la calle junto a mis maestros zen. Tenía que producir efectos en la gente, por ejemplo miedo, dolor, risa”.
“Tuve un romance con un matrimonio (sic). En la década del ’80 y ’90 estaban de moda los swingers, el problema es que las reglas las ponían los hombres, no se podía estar a solas con la presa. Ahora sigue existiendo este tipo de relación, pero es más careta.
Freud dice que el encuentro entre el hombre y la mujer es imposible, porque el macho busca a su madre en la hembra, y la mujer busca en el hombre a dios, refiriéndose al misterio. Las gruppies son la demostración de esa búsqueda, una chica preciosa puede acostarse con el gordo Lanata, que es un cerdo. El Indio Solari nunca tuvo amores de escenario, pero yo me presentaba como Patricio Rey en los prostíbulos, y la gente pensaba que el personaje existía. Las mujeres sienten admiración por la magia de la palabra y el canto, en cambio el hombre es un gusano que le gusta el culo (sic)”, espetó un nostálgico Symns.

“Borges era escalofriante, al lado suyo te sentías un idiota, un enano marsupial”. Así lo define el oriundo de Lanús, que ilustró al escritor con una anécdota: “Un día él estaba por cruzar la avenida Santa Fe, en Buenos Aires, y lo ve Dardo Cabo, un peronista famoso. Este tipo se ofreció para acompañarlo en su recorrido, y luego dejarlo en la mitad de la calle para que lo atropellen. A mitad de camino Cabo le dice que era peronista, y Borges, instantáneamente, le responde que él también era ciego”.
El ex redactor del diario Clarín y creador de la revista “The Clinic” en Chile, despotricó contra el sistema actual del rock local: “Yo nunca tuve el reconocimiento del mundo del rock, a pesar de que fui parte del nacimiento de su historia. Ya no me invitan a los recitales, varias bandas se ‘Santaolallaron’. Santaolalla es la maldición de nuestro rock, es responsable de la ‘canallización’ del género, como afirma Spinetta”.
Aunque haya mermado luego del efecto Cromañón, la violencia que se genera en los recitales sigue vigente, y Symns opinó sobre el tema, fiel a su arma de doble filo: “Recuerdo un recital de Los Redondos en La Plata, donde la policía reprimió con gases y Skay se quedó tocando un solo de Hendrix envuelto en gases. Estuvo fantástico, y nadie grabó esa mierda. Esa fue la semilla, luego asesinaron a Walter Bulacio, y Los Redondos nunca creyeron en el crimen, la justicia tuvo que demostrar que fue un asesinato. Aunque la policía había sido contratada por ellos, no asumieron su culpa”.
Cuando algunos pensaban que Chabán no tenía defensores, llegó Symns: “Chabán fue el único que enfrentó a Grinbank, creó una estructura paralela para que el rock más under y callejero surgiera, y ahora nadie lo quiere reivindicar (sic). Hace poco le dije al pelado de Bersuit que Chabán está muerto. Cromañón fue un tsunami, no nos morimos antes porque Cemento era de cemento. Aparte, los Callejeros eran los reyes de las bengalas.
En un recital de Los redondos tiraron una bengala, y el Indio dijo que a la próxima se iba del escenario. Me parece espantoso que Callejeros quiera seguir tocando, tiene músicos talentosos que deberían separarse y formar otras bandas”.
Promediando el segundo whisky, el Fernando Peña del rock se refirió a la realización de la biografía de Fito Páez: “Me gustó mucho el trabajo y pude ganar plata. Me censuraron cuatro capítulos y nos peleamos, pero Fito es un ser noble y me ayudó económicamente cuando estuve a punto de suicidarme. La Negra Poli o Cordera me hubieran dejado morir. También Charly García, que es un miserable. Cien pesos no te presta ni León Gieco (sic)”.
También se refirió a las manifestaciones culturales de los años ‘80, rememorando que “las movidas de resistencia se daban en lugares como ‘Medio mundo varieté’, ‘Caras más caras’, a través de algunos artistas y en la revista ‘Cerdos y Peces’ (donde fue editor). Había revistas intelectuales como ‘El porteño’ o ‘Satiricón’, pero eran revistas anticuadas. Nosotros le rompimos el orto al formato del periodismo. Inventamos un periodismo de ficción y callejero, por ejemplo para saber qué es la locura entrevistábamos a un loco y no a un puto psiquiatra. Aunque se pueda cuestionar, hacíamos apología de la droga y el delito, y cuestionábamos los formatos del erotismo y el amor”.
En cuanto al surgimiento de propuestas culturales desestructurantes, este brujo incrédulo de toda creencia opinó que “ahora un pibe compró los derechos de la revista española 'Cáñamo', que va a ser una publicación sobre drogas en un país anti-droga como el nuestro. Pero no veo publicaciones de resistencia. Los formatos están envejecidos, es muy difícil ver a los jóvenes (sic), no se ve la presencia de artistas y activistas. Todas las movidas terminan en Argentinelli”.
La charla podría haberse extendido mucho más, si no fuera porque el anarquizante Symns tenía que conocer a los músicos que invitaría a la presentación de su libro. Pagó sus whiskies, saludó y se marchó rumbo a las cuevas del delirio.


Guidino

jueves, 30 de julio de 2009

rec

creo que detras de todo hay una actitud de amor,o casi...pero en esa vieja costumbre de grabar cassettes mas todavia...quien de nosotros grabo cintas por odio? nadie. siempre seleccionar temas o discos fue como un regalo,un presente,algo de nosotros...total,un tdk o sony o maxell costaban dos mangos y el resultado era una hora o mas de nuestro propio mundo a otro u otra...tardes o noches enteras guardando,eligiendo,arrepintiendonos y borrando o grabando otra vez era cosa comun...habia que grabar corriendo cuando nos prestaban un disco y habia que devolverlo rapido...pero pocas veces resultaba como queriamos...se escuchaba mal,se rompia la cinta,y aca venia la tediosa tarea de abrirlos con un tramontina,pegarlos con cinta scotch...o podian enrollarse en el grabador de turno,o deck,o walkman...y habia que empezar de nuevo...eramos incansables,me incluyo,calculando el tiempo de cada tema,escribiendo con lapiz en los cartoncitos nombres y autores,uf...eran verdaderas obras de arte...todavia las guardo porque habia empeño y ganas en cada una...cada cassette grabado hablaba de cada uno,de su momento en la vida,sus gustos...para mi era llevar en el bolsillo minutos de felicidad reproducibles en cualquier lado cuando todavia nos haciamos de enormes tardes o noches enteras para compartir...pero convengamos que era un afan coleccionista...en realidad se escuchaban mal,daban lastima...y paso el tiempo,y quien de nosotros no tiene todavia alguno,o muchos...y llegaron los cds...y ahora vuelve la misma historia pero con sonido mejorado...la misma adiccion,con el agregado del acceso gratis...ya no hay que esperar al amigo generoso,el vinilo de prestado,ahora son discografias enteras en un click...lo que ya no hay es ese tiempo para compartir...ahora los cds se apilan por todos lados y gracias si alguna vez se escuchan una segunda vez...
Guidino

miércoles, 29 de julio de 2009

to be or not to dream...

Me molesta la dualidad del verbo to be... ¿son pelotudos estos ingleses, como van a usar el mismo verbo para ser y estar? si yo digo I'm blue... ¿qué se supone que hay que entender? no es lo mismo estar triste que ser azul...
Pero el español también tiene lo suyo... si digo "soñamos..." no se sabe si estoy haciendo alusión al pasado o al presente: ¿soñamos ayer o soñamos ahora?
Gus

martes, 28 de julio de 2009

la grasa...

Treinta años de La Grasa de las Capitales

Un rayo en la oscuridad

Hace tres décadas salió el segundo disco de Seru Girán, el que terminó de convencer al público y a la prensa del valor de la unión de Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro. Hoy, Sergio Marchi reconstruye la historia.


Bisagra: dos veces grasa. Un viejo chiste del inolvidable Minguito Tinguitella, entrañable personaje del actor Juan Carlos Altavista, que encarnó al primer cartonero de la Argentina o al último linyera. En el rock se habla mucho de los discos “bisagra” que configuran un punto de cambio en la carrera de una banda; álbums decisivos no sólo en una trayectoria sino también en una escena musical. En ese sentido, La grasa de las capitales, segundo LP de Seru Girán, es un caso de manual: sin él, el rock nacional hubiera sido muy diferente, ya que fue la piedra basal sobre la cual Seru Girán fundó su mito de cuarteto imbatible, colaborando de manera importante con la recuperación del rock argentino, que en 1978 había visto caer su nivel de actividad de manera alarmante. Claro que ellos estaban muy lejos de saber cuál iba a ser su destino. Lo único seguro para la banda de Charly, David, Pedro y Moro era que las cosas no habían salido como esperaban. Ayer, tal como hoy, el villano de turno era la prensa.

En un reportaje del Expreso Imaginario realizado por Pipo Lernoud y Raúl B. Ichi titulado “Desmenuzamos a Seru Girán”, Charly García ya despotricaba contra la corresponsal de Córdoba, Patricia Perea, quien después obtendrá del bicolor un apelativo imborrable: Peperina. “Para mí es alguien que no entiende nada de nada –arrancaba García en aquella nota– y sin embargo manda una carta al Expreso y se la publican. No sé; yo creo que ustedes no piensan que Seru Girán es un desastre, que tocamos mal y engañamos a la gente. Eso es mentira, más allá de las cuestiones éticas, filosóficas o lo que le quieras meter (...) Me parece que hay tocos contra nosotros. (...) Tocamos en Córdoba y la gente se volvió loca. Después salen con que somos una porquería… yo ya no entiendo nada”.

Las críticas que Seru Girán había recibido por su accidentado debut en el Festival de la Genética Humana a mediados de 1978 fueron feroces, pero justificadas: la gente había llenado el Luna Park para ver a la banda y, tuvo que bancarse varios otros artistas, entre ellos a un engendro brasileño llamado Casa Das Máquinas que metía ruido a dos baterías, y para colmo, ya al final, Seru tocó solo tres temas. Poco después, se presentan en Obras con una orquesta y todos los chiches, pero el público parece no disfrutar. El hoy valorado primer álbum de Seru Girán es recibido con frialdad, y una serie de conciertos en el teatro Premier no termina de convencer a nadie. 1979 pintaba fulero.

“Como grupo humano –recuerda hoy David Lebón– estábamos al mango. Porque el grupo era bueno, pero capaz que vinimos muy creídos de Brasil. Lo que sí sé es que no creímos en lo que pasaba afuera, sino en nosotros mismos y seguimos a muerte. Vendíamos los shows con Charly en moto. Vos sabés lo que es el flaco: no puede conducir ni un triciclo, entonces yo manejaba una moto que nos habíamos comprado en Buzios. Y nos íbamos a vender shows con una valijita: ¡ni teníamos manager! Melgarejo nos vendió unos shows, Badía nos ayudó a hacer el Obras y después cayó Grinbank por casualidad, porque a Raúl Porchetto se le cortó la luz en el lugar donde tocaba, cruzó al lugar de enfrente y nosotros estábamos ahí y quedamos en hablarnos”.

“Creo que se trató de volver a arrancar desde cero –reflexiona ahora Pedro Aznar vía mail–. Habíamos aparecido como un supergrupo, como se llamaba por entonces a una banda que juntara a dos o más músicos célebres. Eso creó un nivel de expectativas y exigencias inhumanas. Había que volver a las divisiones inferiores y empezar a construir desde abajo. Y resultó”.
“El primer disco había sido medio hermético –reconoce Charly García hoy, en exclusiva desde su nueva morada en Luján y demostrando que la memoria la tiene intacta–; debutamos en lo de Genética Humana y fue un fracaso, después Obras fue otro fracaso. Cuando volvemos a tocar a Buenos Aires, nos encontramos con una respuesta muy negativa, sobre todo de parte de la prensa, pero eso sirvió para acercarnos, y a la vez fue un incentivo como para que saliéramos a conquistar a la gente”.

El resultado de ese proceso fue La grasa de las capitales, donde Seru cambia de andén y utiliza sobre todo las letras de Charly como eje para una crítica descarnada hacia la sociedad, hecho que convirtió a la obra en uno de los discos conceptuales más exitosos del rock argentino. Claudio Kleiman, presente en la grabación del disco, se acuerda de ese momento tan particular en la vida del grupo. “Las críticas fueron determinantes para la onda del disco, que fue una gran revancha para Seru. Volvieron a vivir en la Argentina y se dieron un baño de realidad. La Grasa tiene mucho de Charly con su antena percibiendo el momento”.

Pero había otro ingrediente: las relaciones con Music Hall eran insostenibles y por eso el grupo no graba en el estudio de la compañía en la calle J.E. Uriburu 40, sino en Ion con la operación técnica de Amílcar Gilabert. “La grabación se inicia durante las gestiones que estaban haciendo los chicos para desengancharse de esa empresa que no los ayudaba ni los difundía. Y ese disco fue el precio para poder salir del sello”, confirma el ingeniero de sonido.

Alfredo Rosso, empleado de Music Hall en aquellos años, agrega que “había habido alguna goma de cuando se grabó el disco de Porsuigieco. Charly no se iba a quedar en un lugar en el que controlaban las horas, si se fumaba o si se llevaba comida al estudio. Tampoco quería firmar para Pamsco, la editorial de la compañía. Y se llevaba mal con la mujer de Celasco, el dueño de Music Hall”.


Lado A: el cielo siempre estuvo más allá

“En La grasa yo estaba con bronca –afirma Charly– contra todo. El tema lo debo haber hecho inconscientemente y potenciado por el rechazo a la banda. La grasa es un candombe, pero la parte del medio –la silba– es influencia directa de Chick Corea, al que yo escuchaba mucho. Sí, ese arreglo es un moño, pero es el tipo de cosas que vos se las silbabas una vez a Pedro y él ya las tocaba. El coro del comienzo no tiene nada que ver con Queen, yo no los escuchaba, y el ruido de fritura se hizo con aceite, sartén y un micrófono para grabarlo”.

Amílcar confirma esto: “Para ser más precisos, es fritura de papas fritas. Lo grabé en casa; por lo general en los discos no se usan efectos pregrabados que tienen derechos de reproducción y lo que uno fabrica no”. Y es Charly el dueño de la voz del proto-rap del medio, efecto conseguido “con un tratamiento que usa principios de lo que hoy llamamos delay”, informa Gilabert.

“Yo tenía en mente algo así como una transmisión de radio”, concluye Charly. En la misma canción aparece un adelanto de la época: los rototoms de Oscar Moro; unos cascos de batería chatos y afinables rotando el cuerpo de la batería. “Para la mezcla de ese sonido –completa Amílcar– usábamos la sala vacía de Ion como cámara natural. Y en vivo hacía lo mismo, pero con el semiremolque vacío donde llevábamos los equipos”. Los rototoms son como una plaga dentro del disco y a la vez parte indisociable del mismo. “En un momento se puso un poco insistente ese sonido, por cierto –reconoce ahora Pedro–, pero cada época tiene sus vicios sonoros”.

San Francisco y el lobo soprendía porque era un tema acústico dentro de un grupo eléctrico y compuesto por un guitarrista eléctrico como Lebón. “El tema –revela David– está inspirado en Blackbird, y la letra es la historia de San Francisco de Asís, pero desde la perspectiva del lobo. El bicho se comía las ovejas, entonces San Francisco lo invita al pueblo y le ofrece que lo traten como un perro, a cambio que no mate más ovejas. Claro, el lobo baja y lo tratan como a un perro: le dan patadas en el orto, lo tratan como el culo, y se rebela. Por eso dice: ‘Volveré a ser feroz’. ‘Yo soy un lobo, déjenme de romper los huevos, ustedes son unos pelotudos’”.

Pedro Aznar agrega que “David había viajado recientemente a Estados Unidos a un encuentro del Gurú Maharah Ji, y trajo dos guitarras Ovation electroacústicas, una para él y la otra para mí, y varios pedales de efectos. Hicimos abundante uso de esos nuevos recursos”.

Perro andaluz termina siendo una canción de lo más engañosa. Para comenzar, Charly hoy confiesa entre risas que “jamás ví la película. Simplemente me gustó el título. Y la canción no tiene destinataria tampoco: es un tema sobre la hipocresía. La parte del medio que hace el bajo de Pedro es de una canción que hice cuando era chico”. ¿Y se nota la influencia de Steely Dan, que Charly escuchaba mucho? “No –desmiente García–, porque los acordes son clásicos y no tienen las alteraciones de los que usaba Donald Fagen”. ¿Y ese arreglo difícil del medio? “Simplemente, ensayo –simplifica Charly–; sabíamos de la capacidad instrumental de la banda entonces nos exigíamos mucho, pero para bien, sabiendo que lo podíamos hacer, además, porque estábamos bien entre nosotros”.

Todos los entrevistados coinciden: la armonía interna era muy sólida. “Llevó un cierto tiempo para que el sonido se consolidase, sí –explica Pedro–. Eramos una banda con una enormidad de recursos, dadas las múltiples habilidades de cada uno de nosotros. Compatibilizar todo eso y encontrarle un lenguaje común requirió un tiempo de experimentación, pero en este disco eso empezó a dar frutos”. Amílcar Gilabert se contiene: “No me quiero mostrar como fanático, pero era muy placentero trabajar con ellos. Podía haber pequeñas desinteligencias, pero nunca graves: eran producciones con mucha sonrisa, muy felices”.

“Si en la música que escuchas ya no hay vida/ si la letra ya no tiene inspiración/ si aunque aumentes el volúmen ya no hay fuerza/ son los tiempos que están huecos de emoción”, dice uno de los mejores versos del disco, perteneciente al tema Frecuencia modulada, cuya música es de David y la letra es de Charly. “Es la primera vez que hacía un solo con una guitarra acústica”, confiesa hoy David. “Me asombró que David hiciera un tema de disco music –ríe Kleiman, testigo de la grabación–. Un tema disco que se burlaba de la disco, con ese humor tan particular de Charly, que lo contagió a David. El formato de FM era medio novedoso en 1979, pero ya empezaba a estandarzarse como receptáculo de la música concheta que sería la característica de las FM”.

Paranoia y soledad marca el debut como compositor de Pedro Aznar en el seno de la banda; una canción que sonaba completamente diferente a las demás. “Cuando le mostré el demo a Charly –cuenta Pedro–, le dije que no sabía si era adecuado al sonido y estilo del grupo, y él comentó que sería bueno que yo aportara compositivamente al disco, y que si era necesario, tocara todo yo mismo. Así fue que se estableció que yo sumara algo de lo mío en cada álbum de Seru, por distinto que fuera al resto del material. Fue un gesto muy generoso y abierto de su parte, por el que siempre le voy a estar agradecido”.

Ni lerdo ni manco, Pedro tocó todos los instrumentos de su canción, incluyendo las campanas tubulares que popularizara Mike Oldfield en 1973. Paranoia y soledad parece hoy una angustiante postal envíada desde el fondo de una época difícil como lo fue 1979, en plena dictadura militar. “Sí, habla de eso –confirma Aznar– y del paisaje interior también: habla del lugar intolerante, chato, reprimido, atrasado, sangriento y brutal que era nuestro país en esos tiempos. Yo tenía diecinueve, estaba despertando a la vida lleno de esperanzas, ilusiones, sueños, anhelos y la incongruencia entre el adentro y el afuera eran causa de una angustia muy grande”.


Lado B: El cielo es tan azul pintado.

Igual de denso que Paranoia y soledad era Noche de perros, aunque sonaba como una canción más rockera, con alguna deuda a Pink Floyd y un claro parecido a Hey you, de The wall, por lo que es necesario aclarar que la obra de Waters se editó seis meses después que La grasa de las capitales. “Esa canción –revela Lebón– la compuse mucho antes del disco, tal vez en Buzios, pero fue reformulada entre todos. Tenía la suerte de tener al lado dos tipos superdespiertos como Charly y Pedro. Esa sección de los acordes del final es muy linda, y cuando la toco siempre estoy esperando esa parte para meter el solo”.

Una de las características del álbum es que Pedro pareció haber alcanzado un status de par frente a David, Charly y Moro, que tenían una trayectoria mucho más amplia. “Eso era un poco frustrante al principio, pero lo resolví escudándome en una arrogancia a toda prueba”, asegura Pedro entre risas. “Hay algunas participaciones mías que están más cerca de lo compositivo que del terreno específico de los arreglos, como por ejemplo en Noche de perros, donde la melodía de la introducción que toco en el bajo (que se convirtió en carta de presentación de la canción) es mía, como así también el riff del final que le da marco al solo de guitarra. Mi instinto de arreglador encontró en Seru Girán el mejor vehículo”.

“Viernes 3 AM la hice en quince minutos –confiesa Charly–; la escribí en un departamento en el que vivía en San Telmo, y lo primero que hice fue la letra. Y cuando comencé a buscarle la poesía, inmediatamente vino la música. Puede ser similar a lo que hace Bob Dylan, que cuenta una historia de comienzo a fin y que no tiene estribillo”. Bueno, un estribillo para una canción que habla tan claramente del suicidio no parece lo más apropiado, pero García mete el freno. “No sé si la canción habla de suicidio, porque un ‘bang’ también puede ser un despertar, una explosión, o una forma contemplativa de la angustia”.

“Las melodías a dos voces que se escuchan en la coda –completa Aznar– las tocó Charly improvisando en un mini-Moog modificado para que pudiese tocar dos notas simultáneas en vez de una. Mi solo de bajo del final lo improvisé, después lo memoricé y lo grabé de nuevo en otra pista para darle un efecto de doblaje. Mucha gente me pregunta hasta hoy como logré ese timbre. No es un pedal, no es un efecto. ¡Es trabajar el doble!”. García finaliza diciendo: “Dejé de tocarla durante un tiempo porque algunas madres me dijeron que sus hijos se suicidaron escuchando la canción”.

Los sobrevivientes es otra de las canciones que parecen “fuera” del disco, pero que sin embargo es una de las que otorga ese gusto tan especial que tiene La grasa de las capitales; un sabor exquisitamente porteño. “La grabé toda menos la parte de batería que es de Moro, que hace las campanas con el rototom –clarifica Charly. Habla del exilio, sí, pero es más una autocrítica de nuestros defectos. Y también habla de las virtudes, de lo raro que podemos ser, y del ser de acá”. Es un tema que Charly decidió resucitar cuando grabó su CD con Mercedes Sosa, Alta fidelidad, que estuvo por llamarse de otra manera al recordar Charly la letra. “Quería llamarlo Somos de acá, pero después me convencieron de que le pusiera algo que pudiera entenderse fuera del país”.

Canción de Hollywood es probablemente una de las canciones más perfectas desde lo conceptual, y una de las menos valoradas dentro del repertorio de Charly. David Lebón coincide con esta apreciación: “Es uno de sus mejores temas; cuando lo escuché grabado no podía creer que fuéramos nosotros. Seru era increíble. Charly era como la pimienta, Pedro la sal, yo el tuco y Moro el queso: se armaba una comida que no podía ser. Había mucho equilibrio dentro de la banda”. “Ese tema lo compuse en Los Angeles –asegura García– y lo hice onda ‘¿y esto es Hollywood?’ Fui para mezclar el primer disco de Serú, y la impresión que tuve es que Hollywood existe solamente en las películas”.

Pedro recuerda que el demo de la canción, una de las primeras que se compusieron para el disco, se grabó en su casa paterna. “Nosotros ensayábamos en la casa de mis viejos en Liniers –cuenta Aznar–, y yo tenía un piano vertical y un pequeño estudio casero. Ahí armamos el demo de Canción de Hollywood. Eso fue antes de que tuviera mi primer grabador de cinta abierta de cuatro canales, así que lo hicimos regrabando entre dos grabadores a cassette. ¡El soplido que se iba sumando con cada nueva toma terminó siendo un huracán!”.


La tapa


La proverbial frutilla sobre el postre del álbum, la constituyó la tapa: una sátira a la revista Gente en la que los cuatro miembros de Seru Girán aparecían caracterizados respondiendo a distintos estereotipos. Pese a lo ingenioso y logrado de la idea, las posteriores reediciones en CD, literalmente masacraron el arte de la portada. Era el último disco de Seru Girán para Music Hall (después se harían independientes), pero no el último crímen del sello: Pic Nic de Charly García, una espantosa compilación que incluía Música del alma y El fantasma de Canterville, que no pertenecen a Serú, fue editada como modo de obtener algún dinero aprovechando que el grupo estaba en un irrevocable ascenso.

Alfredo Rosso todavía se ríe por el arte de tapa de Pic Nic. “La foto –explica– era una muy chota, donde están sentados en el piso con unas plantas. Y a David se le ve un bulto que para la época del proceso era pornográfico, entonces le hicieron un air brushing (sin que la técnica estuviera inventada) y literalmente le achicaron las bolas. Imaginate lo desopilante del asunto, con los empleados de la compañía corriendo de aquí para allá, pensando que podían perder su puesto por un bulto”.

Treinta años más tarde, La grasa de las capitales continúa siendo no solo una gran obra, sino que su temática permanece decididamente actual. “Lo recuerdo como un disco muy trabajado –reflexiona Charly–, con algo de furia y mucho ensayo. Y como dice Pedro, tal vez adelantado a su tiempo. Pero eso es porque las cosas no parecen haber cambiado demasiado”.

Pedro Aznar, simplemente, recita: “No transes más/ Con la cantina, con la cantora/ con la televisión gastadora/ Con esas chicas bien decoradas, con esas viejas todas quemadas/ Gente re-vista, gente careta: la grasa inunda cual fugazetta/ ¡No se banca más!”. Y pone el punto final con una pregunta que se contesta sola: “¿Cómo no va a estar vigente?”.

Fuente: Sergio Marchi Blog

Aporte de Guidino

la peor hora...

...para algunos es suerte,cerrar los ojos y dejarse caer...para otros,como yo,no es tan facil...por lo general es el cuerpo el que habla,o manda,y uno termina enfilando hacia la cama con los dientes cepillados,en pijama o desnudo,y se acomoda bajo las sabanas...ahi comienza este viaje del que hablo...un viaje a uno mismo...cada geografia agrega su condimento...en el norte talvez se establezcan charlas previas...en el oeste quizas uno de los dos lea mientras el otro se desvanece de este mundo por el cansancio...en mi caso es distinto...subo la escalera de rigor y trato de deslizarme lo mas sigiloso posible para no molestar...y ahi,despues de ese primer reconocimiento de la cama,de los dobleces de la sabana,el corrimiento de la frazada de rigor,y el ubicar la cabeza en la posicion mas comoda posible,empieza el infierno...mi infierno...ese infierno de atenerme a los ruidos,ese caño que roza la pared,el ascensor que sube o baja,aquel auto que pasa,un grito...un par de disparos que oi una noche...una pareja haciendo el amor...mi cabeza intenta asimilar todo y permanecer en calma...para conciliar el sueño tengo que deshechar habilmente esa discucion,eso que no se dijo y sera un problema mañana...a veces me encuentro con el puño cerrado,crispado,listo para la pelea que no esta...en el mejor de los casos reina la calma y entonces lo que hay es ese latido en la sien,ese brazo que tiembla,esa posicion que no acompaña y me obliga a darme vuelta una y otra vez...y siempre el tictac que me dice que tengo un minuto menos y sera mas sueño al despertarme...no dudo que es mi peor hora...mientras ella duerme,estoy solo,y cuando lo pienso una vez mas ,ahi no se que ocurre,no lo recuerdo,y caigo...
Guidino

sábado, 25 de julio de 2009

Final de la rayuela

—¿Y qué? ¿Por qué tener vergüenza de masturbarse? Un arte menor al lado del otro, pero de todos modos con su divina proporción, sus unidades de tiempo, acción y lugar, y demás retóricas. A los nueve años yo me masturbaba debajo de un ombú, era realmente patriótico.
—¿Un ombú?
—Como una especie de baobab —dijo Oliveira— pero te voy a confiar un secreto, si jurás no decírselo a ningún otro francés. El ombú no es un árbol: es un yuyo.
—Ah, bueno, entonces no era tan grave.
—¿Cómo se masturban los chicos franceses, che?
—No me acuerdo.
—Te acordás perfectamente. Nosotros allá tenemos sistemas formidables. Martillito, paragüita... ¿Captás? No puedo oír ciertos tangos sin acordarme cómo los tocaba mi tía, che.
—No veo la relación —dijo Etienne.
—Porque no ves el piano. Había un hueco entre el piano y la pared, y yo me escondía ahí para hacerme la paja. Mi tía tocaba Milonguita o Flores negras, algo tan triste, me ayudaba en mis sueños de muerte y sacrificio. La primera vez que salpiqué el parquet fue horrible, pensé que la mancha no iba a salir. Ni siquiera tenía un pañuelo. Me saqué rápido una media y froté como un loco. Mi tía tocaba La Payanca, si querés te lo silbo, es de una tristeza...


(Diálogo entre Olivera y Etienne, Rayuela, Julio Cortázar)

Aporte de Gus

miércoles, 22 de julio de 2009

Sólo un tren

Parece que siempre anduve por la vida mirando por la misma ventanilla, viendo sólo lo que quise ver... (a veces sólo lo que pude) ...y así algunas imágenes se me escaparon de la foto... Pero no me arrepiento de nada. Sé que habría sido fácil cambiar de asiento y mirar al otro lado de la vía... y también sé que si lo hubiese hecho seguramente este tren habría tomado otro rumbo, otras direcciones. Pero hoy... no sólo no me arrepiento de mis caprichos, mis obsesiones, mi obstinación: celebro todo lo que me trajo a este lugar, este presente... eso nada ni nadie me lo quita.
Gus

martes, 21 de julio de 2009

Del '06

..yo me meto en la hojarasca de los tiempos y remuevo hasta lo irremovible, cada retazo de historia, cada milímetro de novela escrita.. porque sí me interesa saber, descubrir, reinterpretar con más elementos más concretos todo lo que se fue apilando y desmoronando para volver a apilarse y desmoronarse infinitas veces, todo lo que de alguna manera salde alguna deuda del pasado.. sí me interesa y siento un reajuste de la vida a mi favor al buscar, encontrar y ordenar, especialmente si encuento lo que quiero, aunque ya no lo pueda tomar, y entonces no me sirva para mucho.. No me interesan las hojas en blanco de lo que se escribirá.. menos me interesa la sordidez de esas migajas en que se desangra el hoy.. nada en el presente y el futuro me seduce porque.. del futuro nada sé, y del presente nada quiero saber.. mientras siga mostrándome su más perversa cara de villano..
Gus

viernes, 17 de julio de 2009

Bill Frissell

Aunque me cueste decirlo, porque hasta me cuesta aceptarlo... ¡quehí jodeputa ese Bill Frissell! Una maravilla... lo estoy escuchando acá mismo, el reproductor a la derecha, en Nicolette de Kenny Wheeler. También aparece por cortesía de Eberhard Weber en Quiet Departures. Escúchenlo, disfrútenlo. Y por favor... que esto no trascienda... es que cada vez me van quedando menos puntos de discordia con mi doncompadre... Si seguimos así... por qué vamos a pelear? ...la vida no será igual sin nuestras placenteras reyertas bizantinas...
Gus

miércoles, 8 de julio de 2009

Blogger DMCA takedown notification

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Sincerely,
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Antes fueron otros, ahora es Night Passage, de Weather Report.. no importa Blogger, este chiquero es tuyo, hacé lo que quieras, eliminá lo que quieras, borráme el blog si querés, me importa tres carajos: Nebuland ya sirvió para lo más importante, y eso no me lo quita nadie..
Gus


miércoles, 1 de julio de 2009

Lo acepto...

...algo habré hecho, algo habré dicho, inocente no soy...

Billie

Eduardo Galeano dice de la Holliday:

la que siempre cantaba como nunca.

(si no es uno de los oxímoron más bellos y mejor empleado que hayan leído avisen).
Dill

 

Sí Don Juliooo!!! sí a todo, amo a esta mujer.. por eso me meto en su post pa'gregar algo..
Gus