miércoles, 30 de abril de 2008
A QUIEN CORRESPONDA
Un poema de Oliverio Girondo
QUE LOS RUIDOS TE PERFOREN LOS DIENTES...
Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.
Oliverio Girondo
miércoles, 23 de abril de 2008
Bronca contenida
Si la idea es implementar una política redistributiva que apunte a una mayor equidad social, no se puede negociar con el enemigo, y mucho menos someterse a sus caprichos egoístas. Hasta ahora, lo del gobierno es una lamentable payasada que puso contra las cuerdas a la clase más baja: no se consiguió lo que en realidad será imposible si se espera contar con la aceptación de los que nunca quieren perder privilegios, y las consecuencias de la demostración de poder de estos, en contraste con la debilidad de un plan sin estrategias claras, ahondó el caos inflacionario que nos está llevando al abismo. Los parásitos del campo hicieron paro, cortaron rutas, provocaron un desabastecimiento que fomentó la especulación de otros sectores de poder económico no menos parasitarios, y esto se transformó en más inflación (que seguramente el Indec intentará camuflar como quien tapa una hoguera con una hoja de papel de diario). No es válido hablar de incrementos circusntanciales, porque nada de lo que aumentó como consecuencia del desabastecimiento volvió a su precio anterior, y un aumento permanente se define técnicamente como inflación. Todo a medias, pero a medias mal: un tiro por la culata...
¿Cómo hubiera sido hacer las cosas no a medias? Simple: tratar a los Cardon men del campo como si fueran maestros patagónicos, usando la fuerza pública para que se suban a las 4x4 y se dejen de romper las pelotas en medio de la ruta, por las buenas o por las no tan buenas, ¿para qué están los gases lacrimógenos y las balas de goma? Una demanda violenta que atenta contra los intereses colectivos justifica plenamente una respuesta igualmente violenta. Cortar rutas y digitar el destino de un país es violencia, vaciar más aun las mesas de los pobres es violencia, aunque no se vean armas. Y después, despejadas las rutas, si siguen jodiendo se aplica la Ley de Abastecimiento y a otra cosa. Pero al gobierno lo único que se le ocurre es mandar al descerebrado de D'Elía y sus muchachos como fuerza de choque en la Plaza, y a Moyano y sus camiones como patrón de las rutas...
¡Basta Cristina, la concha de tu madre! Los tiempos de aquellos a los que las tripas les silban de hambre no son los mismos que los tuyos, dándote el lujo de tunear el avión presidencial y comprarle un auto de cuarenta lucas verdes a tu hija adolescente. Este pueblo, el estrato más sumergido de este pueblo, espera respuestas inmediatas, hechos concretos para paliar la tensión de la miseria. A medias no sirve, a medias es nada, o hasta peor que nada…
lunes, 21 de abril de 2008
Fragmentos de cartas de 2004
Se cumplieron veintiocho años del golpe militar del ’76, y aunque no tengo ganas de hablar mucho del tema, sin ponerme solemne quiero compartir con vos un minuto de… reflexión.
Esa historia negra del país es una historia negra en nuestras vidas, que seguramente, como vos decís, habrían corrido mucho más peligro si la cosa nos tomaba un par de años más grandes, pero que igual nos agarró en un momento tan crucial en la vida de un ser humano que casi diría que nos la cagó. Lo que quiero decir es que tanta represión y tanto miedo vividos a los dieciocho años seguramente contribuyeron a acentuar algo que venía con nosotros desde la cuna: éramos medio pelotudos desde el vamos (no se ofenda compadre: yo era medio pelotudo, y me parece que usted también), y esos milicos de mierda (la cara visible de un poder maldito), nos cortaron las alas del cuerpo, obligándonos a generar un anticuerpo con forma de alas de la mente que, al no encontrar un espacio para volar libremente, se anquilosaron y se convirtieron en símbolo de que "lo que está y no se usa nos fulminará".
Sin embargo creo que los milicos no tuvieron mucho que ver con algunos puntos básicos de mi vida, como la incapacidad de relacionarme bien con el sexo opuesto. Antes del golpe, y durante la dictadura, yo ya estaba mal parado en ese terreno, y creo que si en lugar de estar viviendo tiempos de absoluta represión en todo sentido hubiera transitado la adolescencia con un entorno de destape, habría quedado igualmente descolocado (aunque esta vez no pluralicé, me parece que la prenda le calza también, compadre).
9 de marzo ‘04
Cuando yo hablo de Dios, me muevo en un plano del absurdo, compadre. Al igual que usted, no creo que Dios haga ni deje de hacer nada en el ámbito terrenal (ni en ningún otro: ¿qué podría hacer o dejar de hacer alguien que no existe?). Nadie puede estar seguro de nada: tanto los que creen como los que no creemos, nos manejamos dentro del ámbito de la fe o la falta de ella, ya que pruebas no tenemos de nada. Ni siquiera la razón da respuestas concluyentes. La pregunta entonces sería ¿porqué hablo de Dios si no creo que exista? Bueno, hablo de Dios porque el enemigo habla de Dios. Cuando yo cuestiono o puteo a Dios, en realidad lo que estoy cuestionando o puteando es el manejo de la idea de un Dios digitada por el poder siniestro de los siniestros poderosos que gobiernan el planeta: en sus manos sucias, Dios es un arma más poderosa y letal que cualquier otra, aunque no se manifieste con explosiones ni disemine virus o gases de mierda. Cuando me dicen que Dios castiga y yo les contesto que entonces Dios es un hijo de puta, lo que les estoy diciendo es “ustedes son unos hijos de puta”. Pero para nada quisiera que mi mambo con Dios, o con la idea de un supuesto Dios en el cuál no creo, resultara ofensivo para quienes sí creen.
Dios!!
"Para ti soy ateo. Para Dios, la oposición". No, mentira: en realidad no tengo nada en contra de Dios (si ni siquiera sé si existe..). No es con Dios mi problema, sino con las interpretaciones erróneas, tendenciosas, maliciosas, fascistas, que algunos hijos del poder hacen de sus acciones y sus ausencias. Lo que me desquicia es la estupidez
Gus, 18 de marzo ‘04
viernes, 18 de abril de 2008
Espejito, espejito...
Con el tiempo vamos aprendiendo a no ser del todo objetivos al evaluar la imagen que nos devuelve el espejo. Es así, y está bien que así sea. Supongo que se trata de un natural mecanismo de defensa espontánea no consciente, que nos protege del colapso del ego y el subsiguiente estallido cerebral autoinducido.. Yo, sin embargo, decidí prescindir de esos paliativos (que me caen como una limosna), elegí excluirme de la parodia que muchos montan en torno a la propia imagen para falsearla y mejorarla, opté por rechazar las píldoras doradas. Me niego a ir detrás de lastimosos engaños. No trato de verme como no soy, enmarcándome en una virtualidad lamentable. Me cago en las truchas estrategias de autodefensa: que se vengan los años, que aparezcan las arrugas y las canas, que crezca la panza y se ablanden los músculos, que se alteren las formas y los ojos pierdan agudeza, que el amigo cada vez lo sea menos.. a mí no me afecta (o sí, pero en todo caso, no habiendo absolutamente nada que hacer al respecto..).
Los optimistas de siempre dirán que hay maneras de mantenerse o mejorarse, demorando los estragos del tiempo en el cuerpo. Ja, ja, ja, boludeces, puras boludeces. No estoy dispuesto a auto flagelarme con ridículas prácticas gimnásticas y/o cosméticas sólo para verme un poco mejor (¿cuánto es un poco, un diez por ciento?, no, ni en pedo: no me anoto).
Veo en el espejo lo que realmente muestra, lo que hay, lo que queda, y lo acepto tal cual es con sombría resignación. Masticando esa indigerible mezcla de bronca e impotencia, pero resignado al fin: no me verán arrodillado, ni tratando de evitar lo inevitable. Lo último que quisiera es la autocompasión.
Estoy bastante estropeado. Sé que podría ser peor, sé que muchos a mi edad están más arruinados y parecen más viejos, pero eso no significa que yo sea una maravilla. Ni ahí. Cargo medio siglo en mi espalda, y lo siento. La imagen.. es algo efímero. Efímero y subjetivo. No me importa lo que los demás opinen sobre lo que ven: me importa lo que yo veo. Y lo que veo en el espejo deja bastante que desear. Si los seres humanos tuviéramos fecha de vencimiento, yo ya estaría para la góndola de las ofertas.
¡Qué falta de respeto, qué desconsideración! ¡¿Por qué me tiraron acá sin explicarme nada, sin siquiera preguntarme si me quería quedar?!
jueves, 17 de abril de 2008
Honor o muerte
El 5 de junio se cumplirán tres años del suicidio en Irak del coronel norteamericano Ted Westhusing. Lo habían ascendido pocas semanas antes y le faltaban cinco para terminar su misión en el país ocupado. Lo encontraron en su trailer con el orificio de un tiro detrás de la oreja izquierda disparado por su Beretta 9 milímetros de servicio. En realidad, no se mató él: lo mató su sentido del honor militar.
No pocos veteranos de Irak y Afganistán se han suicidado –687 al 30 de marzo de 2007 (The Independent, 1-4-07)– sea en pleno servicio, sea al volver a casa, por razones que un grupo de psicólogos de las fuerzas ocupantes sigue investigando. Las que llevaron a la muerte de propia mano al coronel Westhusing –el de mayor grado hasta el momento– parecen claras, al menos la principal: su descubrimiento de la carencia de valores militares en los que creía profundamente. Era profesor de filosofía y de inglés en West Point, se había licenciado en estrategia militar y en filosofía rusa, publicaba trabajos acerca de su tema central, la ética militar. Su tesis de doctorado en Filosofía de la Universidad de Emory, Atlanta, se tituló “La virtud competitiva y cooperativa en el ethos bélico estadounidense”, un texto que exige del “guerrero que consagre todo su ser a la defensa de la Constitución de EE.UU., a la que ha jurado lealtad” (Texas Observer, 9-3-07), de lo cual era un practicante verdadero.
A fines del 2004, convencido de que el cumplimiento de sus ideales le demandaba acudir a la guerra inventada por W. Bush, abandonó la seguridad de la cátedra para ofrecerse como voluntario en Irak. Fue destinado al comando multinacional de seguridad bajo las órdenes directas de los generales Joseph Fil y David Petraeus, el mismo que, hoy comandante en jefe de las tropas ocupantes, compareció la semana pasada ante el US Senate para demandar que se eternice la ocupación de Irak. Asignaron a Westhusing la tarea de supervisar el trabajo de USIS (US Investigation Services), una empresa privada que el Pentágono contrató para entrenar a tropas del “gobierno” iraquí en operaciones antiterroristas especiales. Entonces se vio cercado por las contradicciones entre el filósofo que se hace preguntas y el soldado que debe obediencia.
El contrato de USIS por valor de 77 millones de dólares obliga a la firma a proporcionar instructores en materia de seguridad y su único gasto es el pago del salario de los 15 mercenarios israelíes que envió a Irak, unos 7500 dólares mensuales por cabeza. Westhusing comprobó que algunos de ellos no cumplían su labor, que USIS robaba al gobierno y que ese personal asesinaba a su antojo a civiles iraquíes. Elevó a sus superiores un detallado informe sobre la corrupción imperante y la respuesta fue un silencio que lo llevó a pensar que la situación también beneficiaba a sus jefes. Así comenzó a descender las gradas de la alarma y la desesperación.
“En los e-mails que enviaba a su familia, Westhusing se mostraba particularmente turbado por una conclusión que se le impuso: valores militares tradicionales con el deber, el honor y el país habían sido reemplazados por el afán de lucro en Irak, donde EE.UU. ha llegado a depender excesivamente de los contratistas para tareas que antes realizaban los militares” (The Hufftington Post, 10-4-08). Junto al suicida yacía una carta de cuatro páginas, escrita en letras mayúsculas, que dirigió a Fil y Petraeus. Dice en su párrafo inicial: “No estoy seguro de si puedo confiar en ustedes o no” (www.texasobserver.org, 9-3-07).
La carta no habla a medias: “Gracias por decirme que era un buen día hasta que les informé (sobre USIS). A ustedes sólo les interesa la carrera y no el apoyo a su personal... No puedo ser parte de una misión que entraña la corrupción, el abuso de los derechos humanos y la mentira. Estoy harto, ya no más. No decidí voluntariamente (venir a Irak) para secundar la corrupción, a los contratistas ávidos de dinero, a comandantes sólo interesados en ellos mismos. Vine para servir honorablemente y me siento deshonrado... ¿Para qué servir cuando no se puede cumplir la misión, cuando ya no se cree en la causa, cuando cada esfuerzo que uno hace choca con mentiras, la falta de respaldo y el egoísmo? Ya no más. Mírense a sí mismos, comandantes. Ustedes no son lo que piensan que son y yo lo sé” (www.alternet.org, 10-4-08). Lo supo y entró en una profunda depresión. La semana anterior al suicidio se lo vio desanimado, ausente de lo que sucedía y a menudo mirando fijamente su Beretta 9 milímetros. El católico Westhusing, soldado y filósofo, sólo encontró esa manera de terminar con el pisoteo manifiesto de su fe en el honor militar. Hay desilusiones que matan.
artículo aparecido en Página/12 el 17/04/08
aporte de Dill
martes, 15 de abril de 2008
FRASE
"Los medios de comunicación son a la democracia lo que la cachiporra a las dictaduras".
aporte de Dill
viernes, 4 de abril de 2008
Desasnándonos
Pagando, cualquiera baja cualquier cosa. Pero sin pagar también se puede conseguir casi todo (el casi representa un mínimo margen de figuritas difíciles, que siempre las hay, y que en mi experiencia no supera el 0,5%).
Hay varias maneras de buscar descargas gratis en la web, y varias maneras de bajar lo que sea. A mí particularmente me interesan la música y, eventualmente, los videos (clips y películas). Pero de la misma manera se pueden buscar (y encontrar) otro tipo de archivos.
No voy a entrar en un terreno teórico innecesario, no me parece importante ni quiero aburrir con tecnicismos inútiles, no soy Wikipedia ni la Encarta: apenas me propongo compartir algunas experiencias transformándolas en información y recomendaciones útiles para mis amigos. Para ello, simplemente voy a hablar un poco de los métodos de búsqueda y descarga que conozco y usé.
Para bajar un disco a tu máquina, lo primero es encontrarlo, y caprichosamente dejaré ese punto para el final.
En general, las descargas a través de redes P2P (peer-to-peer, o intercambio de archivos “entre pares”), no me satisfacen. Pero a veces, si no queda otra (cuando no se encuentra lo que se busca para la descarga directa desde un servidor único), programas como Ares, eMule o los clientes bitorrent, pueden resultar útiles. Lo único bueno de estos es que se puede interrumpir una descarga y reanudarla después sin perder nada. Pero las descargas son terriblemente lentas (hay que “hacer cola”, y con frecuencia se taran por horas y horas), debido a que lo que está bajando es un poco de acá, otro poco de allá y otro de más allá, un picoteo de pedazos que uno nunca sabe si terminarán siendo el archivo íntegro cuando Dios quiera que se complete la cosa.
ARES: Si no fuera porque mi hija lo usa, no lo tendría instalado en mi máquina. Pero como lo tengo, a veces lo uso para lo único que sirve: descargar temas, canciones “sueltas”, o algún videíto (si es largo hay que tener muuucha paciencia). Discos completos es casi imposible encontrar. Una cagada. A favor sólo puedo destacar la interesante alternativa Abrir/Vista Previa, que permite previsualizar (o pre escuchar) un archivo mientras está bajando, sin necesidad de que se haya completado la descarga.
eMule: En cuanto a velocidad de descarga, es la misma mierda que el Ares; pero con la mula se encuentran muchas cosas, hay mucho material en mp3, discos y discografías completas. Yo encontré unos cuantos discos que me había cansado de buscar por otros lados. No tiene la opción de previsualizar.
BitTorrent: El mecanismo es similar al de otras redes P2P, pero hay algunas diferencias que lo hacen mejor, más rápido (tómese con pinzas). Es necesario tener un programa cliente para la descarga, pero la búsqueda no se hace directamente desde ese programa, sino en sitios de los que hay que descargar primero un pequeñísimo archivo con extensión .torrent, el cual después se abre con el cliente para iniciar la descarga.
Las mejores fuentes de búsqueda de torrents para encontrar música (o lo que se te ocurra) son:
http://isohunt.com
http://www.mininova.org/
De los varios clientes que probé, los mejores son uTorrent y BitComet. Yo prefiero el uTorrent, que no se instala, simplemente se guarda donde uno quiera (por ejemplo en C:\Archivos de programa), y se ejecuta (poner un acceso directo en algún lugar cómodo, como el escritorio). Descargar de acá:
http://www.utorrent.com/download.php
Primero bajá el programa, y después el pack de idiomas (que se guarda en la misma carpeta que el ejecutable, y se aplica sólo, cosa ‘e Mandinga).
No hay mucho más para decir de estos programas para descargas P2P. Yo los uso poco, por necesidad, y casi como están configurados por defecto al instalarlos, con apenas unos pocos cambios. Si a alguien le interesa, se pueden encontrar tutoriales en la web (pero no pretendan que se los busque yo: a mí no me interesan).
La descarga directa es otra historia, muy diferente. A diferencia de las P2P, no se descargan archivos de las máquinas de otros usuarios de una red, sino de un servidor único, fijo, en el que está alojado completo el archivo en cuestión, y la velocidad de transferencia depende del ancho de banda de subida del emisor y del ancho de banda de bajada del receptor (dicho en criollo: es abismalmente más rápido).
Para este tipo de descarga no es necesario tener ningún programa: basta con el navegador (usen Firefox carajo, que es más eficiente, no se dejen espiar por Microsoft a través del Explorer, que además es una bosta).
Entre las empresas que ofrecen el servicio de almacenamiento de archivos (file hosting) se encuentran Rapidshare, Megaupload, Badongo, zSHARE, GigaSize, FileFactory, DepositFiles, etc. Todas ofrecen un servicio Premium (obviamente pago, que por mí se lo pueden meter en el culo), y otro Free (gratarola). El problema con el servicio Free es que estos hijos de puta pretenden limitar el número de descargas de un mismo usuario, imponiendo un castigo o multa (tiempo de veda) tras una descarga completada. Por un archivo del tamaño de un disco término medio, te pueden bloquear por un par de horas… ¡qué inmoralidad! Pero no desesperen, que hecha la ley hecha la trampa: estos cochinos retardados sólo te pueden impedir el acceso free si te identifican… por el número de dirección IP (no importa qué carajo es). Pero los usuarios de Arnet, Speedy y cualquier proveedor de Internet que asigne una dirección IP dinámica, nos podemos otrar simplemente reseteando el modem: basta con desconectarnos de Internet y volver a conectarnos al toque para estar camuflados, con una dirección IP nueva (los que tiene servidores que asignan una dirección IP fija, cagaron: no hay otra manera de burlar a estos señores, sólo les queda esperar).
Los archivos que uno va a bajar de cualquiera de estos depósitos, están ahí porque alguien los subió y después publicó el link de descarga (subir un archivo es fácil, y también existe la opción free, pero ese es otro tema, acá estamos abocados a las bajadas, no a las subidas: si alguien quiere saber cómo subir… que pele el plástico, mi número de cuenta bancaria es…).
A veces (muchas veces), se encuentran dos o más links de descarga para un disco o video. Esto se debe a que… no importa a qué se debe: hay dos o más y punto, y una vez descargados todos, se ve qué carajo se hace. Si el que comprimió el archivo hizo que WinRar lo cortara en partes, es necesario tener todas esas partes en una misma carpeta, y bastará con descomprimir la primera para que aparezca completo lo que se descargó. Pero también puede pasar que haya que descomprimir cada parte individualmente (no pregunten por qué: ni yo tengo ganas de explicarlo ni ustedes de escucharlo).
Ahora la pregunta del millón: ¿cómo buscar, dónde encontrar? Los sitios más indicados para encontrar descargas directas son los blogs y los foros. Y la manera más simple de ir a parar al blog o al foro indicado es… (¿lo digo o no lo digo?) …es… (hmmm… ¿revelo mi gran secreto o dejo que se hagan de abajo, que cada uno se ilumine sólo, como me iluminé yo?) …es escribir Rapidshare (o blog) después del texto que contenga los datos de lo que se busca. Yo lo descubrí una noche que se me cantó el orto bajar una figurita ultra difícil, “Crisálida” de Espíritu. No lo encontraba por ningún lado, y de repente se hizo la luz en mi altillo: “¿y si escribo Espíritu Crisálida Rapidshare en el campo de búsqueda de Google?" Probé, y al toque pintó un blog (creo que brazuca) en el que estaba posteado el disco. “Así que esa era…”, me dije, y empecé a encontrar de todo. Pero el disco buscado suele ser apenas la frutilla de una torta impensada: generalmente uno lo encuentra en un blog (o un foro) que te sorprende por todo lo que contiene.
A veces el link de descarga aparece muy visible, otras no tanto. Ahí hay que pelar un poco de imaginación y paciencia. En algunos blogs, el link está en los comentarios. En otros no está, y sólo quedar putear y volver al Google para buscar de nuevo. Pero a la descarga directa no hay con qué darle…
Y esto es todo por hoy. Si alguien quiere saber algo más, que pregunte a través de Comentarios. Si te parece que algo en esto no está claro... hacéte tratar.
martes, 1 de abril de 2008
CÓMO HACER UNA CRÍTICA MUSICAL
A pesar de no estar de acuerdo en todo (soy un fanático de Pat Metheny y no me parece que tenga discos malos ni que sea tan fácil de escuchar para todo el mundo), no puedo dejar de sacarme el sombrero ante el maestro crítico Don Diego Fischerman que escribió esta nota en el suplemento Radar del diario Página/12 del domingo 30 de marzo. Ahí va:
Esto es América
Por Diego Fischerman
Pat Metheny es el músico de jazz más conocido de las últimas décadas. Pero también el más discutido: fue él quien desafió los cánones clásicos introduciendo elementos folklóricos, melodías acusadas de blandas y sociedades musicales poco ortodoxas. Sin embargo, cada uno de sus discos buenos (también están los otros) termina demostrando que tiene razón. Y Day Trip, grabado junto a Christian McBride y Antonio Sánchez, el mejor trío posible de la actualidad, no es la excepción.
Pat Metheny es un blanco fácil. En una época en que el feísmo se ha convertido en sinónimo de pathos y en que la desprolijidad es signo de altura artística, bastan, para la descalificación, la buena técnica, el cuidado de una producción, la búsqueda del equilibrio en un disco o la belleza de su presentación. Metheny reúne en sus buenos discos –también los hay muy malos– cada una de esas características en un grado superlativo. Y, para peor, ostenta otras dos particularidades casi tan malas como ésas: es un melodista y suele rondar elementos estilísticos del folklore norteamericano. Es, en definitiva, un músico blando, apto para la musicalización de documentales sobre la naturaleza o, incluso, de ascensores y bares para jóvenes enriquecidos de vidas tranquilas o psicobolches cacharelizados. Esa es la apariencia –de la cual, es cierto–- pocos pasan. La verdad es otra.
Day Trip, recién publicado localmente, casi al mismo tiempo que en Estados Unidos aunque a un precio notablemente menor, es su primer disco de estudio con el notable trío con el que se viene presentando en vivo, junto al contrabajista Christian McBride y el baterista Antonio Sánchez. Es, desde ya, impecable. Pero, además, es excelente. La interacción entre los tres, los comentarios del contrabajo o la batería a las frases del guitarrista y la manera en que éste toma y reelabora las ideas aportadas por sus compañeros, son para el asombro. Hay exhibición de virtuosismo, es cierto, pero eso, en el jazz, siempre fue un elemento del propio discurso. De lo que se trata es de improvisar al filo de las posibilidades, una especie de equivalente musical de la vida peligrosa, y lo que sucede, simplemente, es que después de por lo menos cincuenta años de canonización, de escuelas de música ultraespecializadas como la Berklee de Boston –donde, de paso, estudió Metheny, y en la que, a partir de ello, uno de sus profesores, Gary Burton, lo incluyó en su grupo–, los límites se han corrido. El límite de las posibilidades, cuando cualquier estudiante puede tocar un solo de Charlie Parker más rápido y con mayor perfección que en el original, es, necesariamente otro. Están, desde ya, quienes construyeron meticulosamente su manera de decir cada vez más con menos elementos (Monk, por ejemplo). Pero también están los otros y no son más ajenos al género que los primeros.
Uno de los mitos del jazz atribuye a los negros una visceralidad ausente en el estilo de los blancos. La vulgata, crecida en escuchas apresuradas y poco atentas, llevó a una rápida identificación de –nuevamente– la desprolijidad con la urgencia expresiva y, obviamente, de lo contrario: la minuciosidad con la falta de trascendencia. Abundan, en el jazz, los negros minuciosos –John Lewis, por ejemplo, que, además, era inmensamente ascético– y los blancos desmañados (que la impericia de Chet Baker se manifestara con un sonido suave no la hace menos ruda). Poco tiene que ver el color con la expresividad. Y poco tiene que ver, también, el cuidado de la forma con la falta de calidad del contenido. La música de Metheny acarrea una paradoja que, en muchos aspectos, va en sentido absolutamente contrario a lo habitual. Debe haber pocas músicas cuya escucha resulte tan fácil (por lo menos en una primera aproximación). Y, no obstante, es, tal vez, una de las músicas más complejas en circulación, dentro de las que provienen de tradiciones populares. Nacido en Missouri, Metheny fue partenaire de Ornette Coleman, Jim Hall, Herbie Hancock, Charlie Haden, Roy Haynes y Dewey Redman, entre otros próceres del jazz. También fue compañero del bajista Jaco Pastorius en su primer trío y como parte del grupo de Joni Mitchell. Tocó con Milton Nascimento y con David Bowie (en la fantástica “This is not America”, compuesta para el film The Falcon and the Snowman de John Schlesinger). Goza del raro privilegio de que Steve Reich haya escrito para él, y de que Luciano Berio, en una inusual mirada sobre el jazz y alrededores, lo señalara, a mediados de los ’80, como “el músico más importante del momento”. Sus aportes, aun si se consideran algunos discos con su grupo como francamente menores, son innegables. En 1980 crispó al mundo del jazz con el americanísimo American Garage y la revista Down Beat publicó cartas de lectores, en contra y en encendida defensa, durante casi un año a partir de su edición. Incorporó al universo del jazz un cierto brasilerismo en el ritmo, un melodismo proveniente del pop, una manera de huir de las escalas estandarizadas y de improvisar angularmente, un concepto de ajuste grupal derivado del mejor rock y cierta funcionalidad de la guitarra rítmica venida desde los Apalaches. El garage americano de Metheny jugaba con mucho del moderno folklore norteamericano, incluyendo la música siempre un poco anónima de las radios FM y el jazz impersonal que la televisión y cierto cine industrial suelen usar como ambientación estandarizada. Los materiales incluían un cúmulo de fuentes poco prestigiosas para el aristocrático jazz neoyorquino. Eventualmente, allí cabían todas las músicas reales del imaginario estadounidense y no sólo las aprobadas por la academia (una academia distinta de la clásica, pero academia al fin). El camino de Metheny es tan complejo y múltiple como su propia música. Si por un lado ha derribado varias de las fronteras edificadas entre el jazz y otros géneros, por el otro es el músico de su generación –cumplirá 53 años en agosto– más respetado por sus maestros y predecesores y, tal vez, si se tienen en cuenta los proyectos en los que ha incluido a muchos de ellos, quien más los respeta. Es, también, uno de los que más ha tocado con contemporáneos, empezando por sus colegas guitarristas –Scofield, Frisell– y llegando a la última nueva estrella del piano, el intelectual Brad Mehldau, con quien toca en dúo y en cuarteto. Sus tríos siempre tuvieron que ver con el lado más improvisado –y, sí, salvaje– de la cosa. Con Pastorius y Moses, con Haden y Higgins –la versión más Ornetteana del formato–, con Holland y Haynes o, más recientemente, con Grenadier y Stewart, es donde siempre tuvo un mayor lugar el lucimiento individual. La nueva fórmula –con un McBride de afinación, fraseo e imaginación paralizantes, y un Sánchez de precisión pasmosa– es, tal vez, la mejor expresión posible de ese concepto. Quienes no gustan del sonido de la guitarra sintetizada que Metheny se empeña en utilizar siempre un poco, deberán pasarlo por alto para disfrutar el semi-reggae “Calvin’s Keys”. Y si la bella balada “Is this America (Katrina 2005)” parece tener poco que ver con el drama invocado en el título, habrá que conformarse con el hecho nada menor de que se trata, precisamente, de una bella balada. Day Trip es, en todo caso, nada más que un soberbio disco de uno de los mejores tríos que puedan imaginarse en este momento.
jueves, 27 de marzo de 2008
Mano dura, please
Nunca un corte de rutas de los piqueteros ocasionó tanto daño, tantas pérdidas, como este de los productores agropecuarios. Los tipos se dan el lujo de tirar alimentos… Habría sido un gesto de grandeza, y hasta una medida demagógica muy hábil, decir “esto se reparte entre el pueblo, antes de que se pudra, que lo aprovechen los pobres”, pero no le pidamos peras al olmo: su lucha nunca giró en torno a comer o no comer, no saben lo que es el hambre, sólo les importa no resignar privilegios.
Entonces ahora soy yo el que pide mano dura. Pero no sólo para enfrentar este conflicto con los poductores del campo, sino también para cortarles las alas a los grupos empresarios que parecen tener más poder que el gobierno, y para revisar la inmoralidad que representan los sueldos de la clase política en un país devastado (¿por qué un diputado tiene que ganar más que un maestro o un empleado municipal?). Las cosas a medias no sirven, Cristina. Ya tenés el agua hasta el cogote, el pueblo espera que te juegues de una buena vez, que te zambullas del todo, cueste lo que cueste, caiga quien caiga…
miércoles, 26 de marzo de 2008
La plaza de las Trillizas
Hace rato que el campo seduce a la ciudad, tanto como la ciudad seduce al campo. “Yo estoy con el campo”, se leía ayer en las pancartas cuadraditas que exhibían jóvenes de look Cardon, una marca que, dicho sea de paso, tiene en Palermo su “torre rural”. Parece una bizarrada argentina, y acaso lo sea, pero en el sitio web de la marca que impuso la ropa de estancia entre jóvenes y adultos que de estancieros tienen poco, se indica que sus emprendimientos inmobiliarios se originaron en el deseo de que la gente del campo “se sienta en la ciudad como en su casa”.
Algunos barrios de esta ciudad, anoche, estuvieron con el campo, aunque no se sepa muy bien cuál es el lazo que se estrecha, más allá del espanto que los une, y que es el gobierno kirchnerista. Iba a pasar tarde o temprano, pero seguro iba a pasar ante alguna señal concreta de que había llegado la hora de redistribuir un poco, un poquito, algo de lo que tienen y nunca en la historia han cedido de buena fe o buena gana.
Las Trillizas de Oro lo supieron antes que muchos, y por eso hicieron buenos matrimonios: acabado hace rato su cuarto de hora, las chicas fueron noticia solamente porque las tres eligieron casarse con polistas. Hay un glamour polista que recoge cierta muchachada bilingüe, un toque de distinción en alpargatas, un manierismo de mate con la peonada, un aire de familia numerosa y divina que aunque argentina, es rubia y fina. La base social y cultural del nicho citadino que no tiene empacho en arrebatarles a los piqueteros sus piquetes y que desembarcó en las calles con entusiasmo de debutante, encanto del polista.
A propósito, el lunes 24 me equivoqué de marcha, y en lugar de ir a la de los organismos de derechos humanos aterricé en la de las agrupaciones de izquierda. Quien se atuviera a lo que allí se megafoneaba, jamás hubiese comprendido este país, que un día después, un solo día, ofreció en el mismo escenario el espectáculo del sector agropecuario forzando rebelión en la granja.
A pesar del arrebato con el que estas líneas están siendo escritas, hay al menos un par de cosas claras. Quien votó a Cristina Kirchner se presume que votó algo parecido a lo que pasa. Medidas que redistribuyan riqueza. ¿Por qué hasta ahora no se tomaron medidas como éstas? Porque medidas como éstas no son gratis. Porque la riqueza no se suelta. Porque no hay lógica ni ideología capaces de arrancarle a un sector privilegiado algo de lo que tiene. Porque a la redistribución de la riqueza hay que acompañarla y sostenerla y defenderla de la reacción que provoca. Porque para acompañar un proceso de redistribución de recursos y de asignación de torta hay que hablar claro, tener coraje y poner el cuerpo y la cabeza a favor de ese cambio. Porque es más fácil, desde un progresismo previsible, rancio y fofo, seguir boludeando con el bótox o las carteras de la Presidenta.
Hoy hay miles de personas en las calles con pancartitas que dicen “Yo estoy con el campo”, sin que eso signifique otra cosa que estar en contra de este gobierno y de las medidas que pueden rozarles las ganancias. Así ha sido siempre. Siempre han estado a favor de quien les done favores y en contra de quien se los recorte. No los mueve nada más que el bolsillo. No hay otra ideología que el bolsillo, aunque usen alpargatas y salgan de padrinos del hijo de un peón.
Publicado en Página/12 el 26/03/08
aporte de Dill
lunes, 24 de marzo de 2008
24 de Marzo de 1976
Memoria.
Verdad.
Justicia.
Nada más, nada menos.
Dill
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Peor es nada
La justicia ya nunca será, o será sólo a medias, simbólica: 25 años tarde, muchos de los criminales, milicos hijos de puta, terroristas de Estado, estarán muertos (de viejos, de muerte natural, muertos en libertad, muertos impunes, muertos sin haber pagado sus culpas, muertos en deuda por haberse robado 25 años de las merecidas sentencias), y los que quedan vivos se beneficiarán con una condena a prisión domiciliaria por edad avanzada, a la que no debieron haber llegado libres… Es mejor que nada, pero no es la más justa de las justicias.
Tal vez si los responsables de que no se haya hecho justicia a tiempo fueran declarados cómplices... si se los considerara tan responsables de la barbarie como a los criminales no condenados... si se aplicara la ley de la misma manera que se aplica en un caso de encubrimiento de delito común... Sí, ya sé, pido mucho, estamos en la Argentina...
miércoles, 27 de febrero de 2008
Tropiezos del caballo
* Fray dominico. Escritor.
Se habla mucho del neoliberalismo para definir el nuevo carácter del capitalismo. Pero ¿qué significa? La esencia del capitalismo es la acumulación progresiva de capital en manos privadas. Los bienes ya no tienen valor de uso; tienen calor de cambio. No son para vivir; son para ser vendidos. En el capitalismo el dinero -esa abstracción que representa valor- está por encima de los derechos y de las necesidades de las personas.Como observa Houtart, después de la Segunda Guerra Mundial tres factores manejaron las riendas del caballo de carrera llamado capitalismo: el fortalecimiento del movimiento obrero y el miedo a la expansión del comunismo, que hicieron que los Estados burgueses regularan los derechos laborales; la implantación del socialismo en el Este de Europa; y el proyecto de desarrollo nacional en países pobres como el Brasil (conferencia de Bandung, Indonesia, 1955)Esos tres factores eran la piedra en el casco del sistema capitalista que, por causa de ellos, se vio obligado a reducir su nivel de acumulación y su libertad de apropiarse de todo lo que podía generar riqueza.El caballo reaccionó. Dio una coz a la regulación del trabajo, lesionando los derechos de los obreros bajo el eufemismo de flexibilización, tercerización, etc., desmovilizando el movimiento sindical y aumentando considerablemente el índice de trabajadores informales y el desempleo, agravados por la creciente informatización de la economía.La segunda coz fue al socialismo, con la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, acrecentada con la cooptación de China. La tercera fue la globocolonización, la internacionalización de la economía y la imposición al planeta de un único modelo de sociedad, el anglosajón, que predomina en la zona rica del planeta.He ahí el neoliberalismo: libre de riendas y frenos, el caballo corría desbocado por la pista de la acumulación.Pero sucede que la vida está hecha de imprevistos. El sistema acarrea dentro de sí sus propias contradicciones. Como ya señaló Marx, él es su propio sepulturero. Y ahora el caballo se ve obligado a desacelerar su carrera por culpa de la crisis ecológica (el calentamiento global), de la crisis de superproducción (hay más oferta que demanda de productos) y de la actual crisis financiera que vacía los bancos de los EE.UU., hace que más de un millón de personas vieran evaporarse su sueño de tener casa propia, y provoca, en un mes, el desempleo de más de 35 mil operarios bancarios norteamericanos.Los gobiernos de los países capitalistas viven quejándose de que el déficit público es alto y de que ellos no tienen dinero para lo esencial: alimentación, salud, educación, etc. Sin embargo, en el momento en que el caballo tropieza aparece inmediatamente el dinero para socorrerlo. Bush liberó US$ 145 mil millones para tratar de evitar la recesión usamericana, y los Bancos Centrales del mundo rico intentan tener disponibles sus balones de oxígeno financiero para los bancos asfixiados por la crisis o en agonía ante un mercado que falla.¿Pero es que no vivían clamando que el mercado es el mejor regulador de la economía? ¿No vivían pregonando "menos Estado y más mercado"? ¿Por qué ahora todos corren a los brazos acogedores del Estado de bienestar financiero? ¿Y de dónde vino toda esa fortuna antes negada a los derechos sociales, al socorro de África, al cumplimiento de las metas del Milenio?La reciente reunión de Davos, club que aglutina a los dueños del dinero, fue como un cónclave de cardenales que, de pronto, descubren que Dios no existe. Ahí quedó estremecida la fe en el mercado. Si él trajo tantas bendiciones a los elegidos de la fortuna, ahora amenaza con maldiciones.Lo curioso es que el origen del problema no es mundial. Es local, en los Estados Unidos. Como toda la economía mundial se enganchó a la hegemonía unipolar de Wall Street, si éste tose, el mundo se constipa. Queda esperar a ver si la gripe es pasajera, curable con un analgésico, o llevará al paciente a la cama, atacado por fiebres e infecciones.
Lo que nadie pone en duda, mientras tanto, es que, una vez más, la cuenta de tantos tropiezos del caballo será pagada por los pobres. Así funciona el sistema que promete -libertad, prosperidad y paz para todos- y no cumple. Hay que buscar otro mundo posible.
tomado del sitio www.rebelion.org
aporte de Dill
viernes, 8 de febrero de 2008
miércoles, 6 de febrero de 2008
YO DENUNCIO II
Como ejemplos que justificarían ampliamente esto, podría contar muchas cabronadas, actitudes prepotentes y demás gracias del cura en cuestión. Pero creo que lo peor será, en este caso, el mejor botón de muestra. Este zángano sotánico no pide donaciones a los feligreses para la Iglesia como correspondería (si es que corresponde que la Iglesia ande pidiendo), no pide lo que se pueda si se puede, a voluntad y aptitud de cada uno, no: este parásito de mierda exige una cantidad específica ($100, cien mangos), fijada por él mismo. Y no digo boludeces por boca de ganso, no hablo al pedo, no estoy repitiendo algo sin fundamentos que escuché por ahí: mi suegra es asidua concurrente a la Iglesia de Ciudad de Nieva. Además, tengo una prueba mejor aun: una de las tantas vecinas que viven metidas en la Iglesia y entre otras cosas se ocupan de ir casa por casa recolectando donaciones, más de una vez nos dejó un sobre en el que estaba impreso el importe de la contribución solicitada.
Podría escribir diez hojas sobre esto, pero no vale la pena: que cada uno haga su propio análisis y saque sus conclusiones. Yo sólo denuncio algo que cualquier autoridad eclesiástica o laica puede comprobar si les interesa hacer algo al respecto. Porque así, la Iglesia de Ciudad de Nieva y su cura jefe apestan…
ACLARACION
Mi anonimato se debe a lo ya explicado: acá yo soy NN, o ABC, o lo que se me cante, y al carajo. De cualquier manera, eso no le quita valor a nada, porque lo que denuncio es verdad comprobable. El anonimato del cura marrano ese, en cambio, se debe a que ignoro su nombre.
domingo, 3 de febrero de 2008
Gus, Septiembre de 2005
viernes, 25 de enero de 2008
Leído por ahí
aporte de Dill
miércoles, 23 de enero de 2008
Que los cumpla feliz (Post de Dill)
miércoles, 16 de enero de 2008
A MANO AMADA
Un poema de Ángel Gonzalez
Aporte de Dill
A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;
allí, en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde,
otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.
Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver
y siento que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.
Ángel Gonzalez.
Deseos
Me parece que la cosa se está saliendo de carril. En realidad, si lo pensamos un poco, hace años que la humanidad (por llamarle de alguna manera no del todo correcta) viene perdiendo el equilibrio. Y yo creo que el gran culpable de que esto suceda es el consumismo. Sucede que con el advenimiento del futuro (“el futuro llegó hace rato”, Solari dixit), la circulación de mercancías nuevas o la renovación de las viejas para que de nuevo vuelvan a comprarse, es una realidad que se sigue inflando cada día más, no pudiendo saberse cuándo ha de llegar la explosión. El ansia de tener y tener y, después, seguir teniendo más cosas, cosas de una marca y mañana de otra según dicte la moda, cosas que se van renovando constantemente, genera, por un lado la compulsión de la compra, el shopping, y, por otro, frustraciones de derrotero incierto que se subliman de manera diferente: algunas con violencia.
Y resulta que aún aquellos que pueden en apariencia consumar sus deseos de tenerlo todo terminan frustrados y hastiados de tanta cosa que, en definitiva, lo que hace es reciclar un deseo por definición imposible de satisfacer.
Yo no quiero formar parte de ese mundo. Y la manera más práctica de correrme me parece que es tomar cierta actitud de ascetismo que me llevaría a concentrarme en las cosas que de verdad tienen importancia para mí.
Por ejemplo: he decidido que en cuanto a vestimenta usaré sólo camisas Ombú o Grafa (si mi mujer accede al pedido de no regalarme otro tipo de camisas como le he pedido). Pantalones Levis o cualquier otra marca conocida, pero truchos, nunca originales. Y zapatillas Topper, de lona porque de las que me duran más son las que valen menos.
El gran poder con el que se insufla en nuestras mentes el consumo de las cosas exteriores a nuestro espíritu puede empezar por la ropa y tomo éso como primera medida para intentar salir del mundo consumista. Precisamente: estar uniformado con cosas que nadie usa (camisas Ombú para trabajar en una oficina) me parece una manera de diferenciarme y resistir.
He dejado también de mirar la TV y creo que ésto no necesita mayor explicación.
Tampoco miro los carteles publicitarios, fijos, móviles, luminosos o de la especie que sean que están esparcidos a todo lo largo del recorrido que uno comienza al salir de su casa. Ni me detengo frente a los kioscos de revistas como hacía ataño para mirar: es que aborrezco el mundo del espectáculo, de la apariencia.Quiero alejarme del consumo sugerido por aquellos a los que sólo les interesa vender no importa qué (no importa cómo ni cuánto) con tal de que deje ganancias.
Yo sé lo que quiero y lo que no quiero: hacia allí apunto.
A mi me gusta por sobre toda las cosas escuchar música, Oregon, leer, estar con mis amigos y el amor de mi mujer. De vez en cuando comer un asado o alguna pasta casera o una pizza hecha por mí o empanadas hechas por mi mujer: de vez en cuando y no mucha más variedad. Por otro lado he comprobado que mientras tenga las otras cosas que consigné puedo comer fideos todos los días sin que me importe demasiado. Podría vivir contento sin tener Internet, sin ir al cine y casi sin salir de mi casa. Claro que me gustaría vivir fuera de la ciudad y tener un terreno grande para poder hacer una huerta y que paste en él una vaca para hacer con su leche manteca y quesos. También para instalar un gallinero que me aporte huevos y pollos para comer. Y para mirar mucho verde y poco hormigón. Puedo vivir bien sin tomar alcohol y sin fumar tabaco.
Mi deseo es dejar de trabajar a los 55 años como mucho. Y dedicarme a alimentar mi espíritu y a los goces del cuerpo más primarios. Me parece aberrante que este sistema de vida que transitamos y que se llama capitalismo, decida hasta cuándo tengo que seguir perdiendo doce horas diarias de mi única y exclusiva vida (no quiero sacar cuentas de los años perdidos).
Deseo firmemente que el mundo pueda cambiar y sea más humano y ésto me resulta imposible de pensar mientras consumir sea el Dios del mercado del mundo.
Después de todo, como dice Marx, “Bajo el capitalismo la vida misma aparece como un simple medio de vida”. Y yo quiero que mi vida sea simplemente vida, nada más.
lunes, 14 de enero de 2008
Alta definición.
Carlos Marx
aporte de Dill
martes, 8 de enero de 2008
SE ME OCURRIÓ
Se me ocurrió pensar que lo que se suele llamar OPINIÓN PÚBLICA, debería llamarse, en realidad (y para ser lo más exácto posible), MANIPULACIÓN PRIVADA.
domingo, 6 de enero de 2008
Exiliado
Pero los que no creemos en espíritus, trascendencia y otras vidas, estamos mucho más ocupados en este plano, el único realmente tangible, si pretendemos pasarla lo mejor posible…
La vida, esta vida que elegí, me trajo acá, y no me arrepiento de nada: estoy es el lugar que volvería a elegir, con la mujer que vuelvo a elegir cada día. Sólo que… a veces me siento solo, aislado, marginado. No extraño lugares, pero sí personas. En casa, de la puerta hacia adentro, está todo bien: tengo una mujer a la que amo profundamente, y dos hijos que son la luz de mi vida. Pero en el nivel de esos otros afectos que siempre tuvieron tanto peso para mí… después de 18 años en Jujuy el balance es absolutamente negativo: vine al norte con un vacío que nunca busqué llenar, y entonces, como corresponde, no se llenó. Hubo una época en que de alguna manera me adapté al medio y tuve amigos, pero eso duró poco: cuando mi naturaleza se impuso para volver a inadaptarme, volví a ser un sapo sin pozo…
Gus
lunes, 31 de diciembre de 2007
La paradoja andante.
publicado por Página/12 el 30/12/07
Cada día, leyendo los diarios, asisto a una clase de historia.
Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan.
La historia es una paradoja andante. La contradicción le mueve las piernas. Quizá por eso sus silencios dicen más que sus palabras y con frecuencia sus palabras revelan, mintiendo, la verdad.
De aquí a poco se publicará un libro mío que se llama Espejos. Es algo así como una historia universal, y perdón por el atrevimiento. “Yo puedo resistir todo, menos la tentación”, decía Oscar Wilde, y confieso que he sucumbido a la tentación de contar algunos episodios de la aventura humana en el mundo, desde el punto de vista de los que no han salido en la foto.
Por decirlo de alguna manera, se trata de hechos no muy conocidos.
Aquí resumo algunos, algunitos nomás.
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Cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al Africa, no a París.
Algún tiempo después, cuando ya sus hijos se habían lanzado a los caminos del mundo, se inventó la escritura. En Irak, no en Texas.
También el álgebra se inventó en Irak. La fundó Mohamed al Jwarizmi, hace mil doscientos años, y las palabras algoritmo y guarismo derivan de su nombre.
Los nombres suelen no coincidir con lo que nombran. En el British Museum, pongamos por caso, las esculturas del Partenón se llaman “mármoles de Elgin”, pero son mármoles de Fidias. Elgin se llamaba el inglés que las vendió al museo.
Las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reinventó.
Los hindúes habían sabido antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas habían creado el calendario más exacto de todos los tiempos.
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En 1493, el Vaticano regaló América a España y obsequió el Africa negra a Portugal, “para que las naciones bárbaras sean reducidas a la fe católica”. Por entonces, América tenía quince veces más habitantes que España y el Africa negra cien veces más que Portugal.
Tal como había mandado el Papa, las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy.
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Tenochtitlán, el centro del imperio azteca, era de agua. Hernán Cortés demolió la ciudad, piedra por piedra, y con los escombros tapó los canales por donde navegaban doscientas mil canoas. Esta fue la primera guerra del agua en América. Ahora Tenochtitlán se llama México DF. Por donde corría el agua, corren los autos.
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El monumento más alto de la Argentina se ha erigido en homenaje al general Roca, que en el siglo diecinueve exterminó a los indios de la Patagonia.
La avenida más larga del Uruguay lleva el nombre del general Rivera, que en el siglo diecinueve exterminó a los últimos indios charrúas.
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John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos.
Mientras nacía el siglo dieciocho, el primero de los borbones, Felipe V, estrenó su trono firmando un contrato con su primo, el rey de Francia, para que la Compagnie de Guinée vendiera negros en América. Cada monarca llevaba un 25 por ciento de las ganancias.
Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire, Rousseau, Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad.
Dos de los Padres Fundadores de los Estados Unidos se desvanecieron en la niebla de la historia oficial. Nadie recuerda a Robert Carter ni a Gouverner Morris. La amnesia recompensó sus actos. Carter fue el único prócer de la independencia que liberó a sus esclavos. Morris, redactor de la Constitución, se opuso a la cláusula que estableció que un esclavo equivalía a las tres quintas partes de una persona.
“El nacimiento de una nación”, la primera superproducción de Hollywood, se estrenó en 1915, en la Casa Blanca. El presidente, Woodrow Wilson, la aplaudió de pie. El era el autor de los textos de la película, un himno racista de alabanza al Ku Klux Klan.
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Algunas fechas:
Desde el año 1234, y durante los siete siglos siguientes, la Iglesia Católica prohibió que las mujeres cantaran en los templos. Eran impuras sus voces, por aquel asunto de Eva y el pecado original.
En el año 1783, el rey de España decretó que no eran deshonrosos los trabajos manuales, los llamados “oficios viles”, que hasta entonces implicaban la pérdida de la hidalguía.
Hasta el año 1986, fue legal el castigo de los niños en las escuelas de Inglaterra, con correas, varas y cachiporras.
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En nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, la Revolución Francesa proclamó en 1793 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Entonces, la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. La guillotina le cortó la cabeza.
Medio siglo después, otro gobierno revolucionario, durante la Primera Comuna de París, proclamó el sufragio universal. Al mismo tiempo, negó el derecho de voto a las mujeres, por unanimidad menos uno: 899 votos en contra, uno a favor.
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La emperatriz cristiana Teodora nunca dijo ser revolucionaria, ni cosa por el estilo. Pero hace mil quinientos años el imperio bizantino fue, gracias a ella, el primer lugar del mundo donde el aborto y el divorcio fueron derechos de las mujeres.
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El general Ulises Grant, vencedor en la guerra del norte industrial contra el sur esclavista, fue luego presidente de los Estados Unidos.
En 1875, respondiendo a las presiones británicas, contestó:
–Dentro de doscientos años, cuando hayamos obtenido del proteccionismo todo lo que nos puede ofrecer, también nosotros adoptaremos la libertad de comercio.
Así pues, en el año 2075, la nación más proteccionista del mundo adoptará la libertad de comercio.
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Lootie, “Botincito”, fue el primer perro pequinés que llegó a Europa.
Viajó a Londres en 1860. Los ingleses lo bautizaron así porque era parte del botín arrancado a China, al cabo de las dos largas guerras del opio.
Victoria, la reina narcotraficante, había impuesto el opio a cañonazos. China fue convertida en una nación de drogadictos, en nombre de la libertad, la libertad de comercio.
En nombre de la libertad, la libertad de comercio, Paraguay fue aniquilado en 1870. Al cabo de una guerra de cinco años, este país, el único país de las Américas que no debía un centavo a nadie, inauguró su deuda externa. A sus ruinas humeantes llegó, desde Londres, el primer préstamo. Fue destinado a pagar una enorme indemnización a Brasil, Argentina y Uruguay. El país asesinado pagó a los países asesinos, por el trabajo que se habían tomado asesinándolo.
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Haití también pagó una enorme indemnización. Desde que en 1804 conquistó su independencia, la nueva nación arrasada tuvo que pagar a Francia una fortuna, durante un siglo y medio, para expiar el pecado de su libertad.
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Las grandes empresas tienen derechos humanos en los Estados Unidos. En 1886, la Suprema Corte de Justicia extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas, y así sigue siendo.
Pocos años después, en defensa de los derechos humanos de sus empresas, los Estados Unidos invadieron diez países, en diversos mares del mundo.
Entonces Mark Twain, dirigente de la Liga Antiimperialista, propuso una nueva bandera, con calaveritas en lugar de estrellas, y otro escritor, Ambrose Bierce, comprobó:
–La guerra es el camino que Dios ha elegido para enseñarnos geografía.
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Los campos de concentración nacieron en Africa. Los ingleses iniciaron el experimento, y los alemanes lo desarrollaron. Después Hermann Göring aplicó, en Alemania, el modelo que su papá había ensayado, en 1904, en Namibia. Los maestros de Joseph Mengele habían estudiado, en el campo de concentración de Namibia, la anatomía de las razas inferiores. Los cobayos eran todos negros.
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En 1936, el Comité Olímpico Internacional no toleraba insolencias. En las Olimpíadas de 1936, organizadas por Hitler, la selección de fútbol de Perú derrotó 4 a 2 a la selección de Austria, el país natal del Führer. El Comité Olímpico anuló el partido.
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A Hitler no le faltaron amigos. La Rockefeller Foundation financió investigaciones raciales y racistas de la medicina nazi. La Coca-Cola inventó la Fanta, en plena guerra, para el mercado alemán. La IBM hizo posible la identificación y clasificación de los judíos, y ésa fue la primera hazaña en gran escala del sistema de tarjetas perforadas.
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En 1953, estalló la protesta obrera en la Alemania comunista.
Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: ¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?
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Operaciones de marketing. La opinión pública es el target. Las guerras se venden mintiendo, como se venden los autos.
En 1964, los Estados Unidos invadieron Vietnam, porque Vietnam había atacado dos buques de los Estados Unidos en el golfo de Tonkin. Cuando ya la guerra había destripado a una multitud de vietnamitas, el ministro de Defensa, Robert McNamara, reconoció que el ataque de Tonkin no había existido.
Cuarenta años después, la historia se repitió en Irak.
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Miles de años antes de que la invasión norteamericana llevara la civilización a Irak, en esa tierra bárbara había nacido el primer poema de amor de la historia universal. En lengua sumeria, escrito en el barro, el poema narró el encuentro de una diosa y un pastor. Inanna, la diosa, amó esa noche como si fuera mortal. Dumuzi, el pastor, fue inmortal mientras duró esa noche.
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Paradojas andantes, paradojas estimulantes:
El Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más hermosas esculturas de la era colonial americana.
El libro de viajes de Marco Polo, aventura de la libertad, fue escrito en la cárcel de Génova.
Don Quijote de La Mancha, otra aventura de la libertad, nació en la cárcel de Sevilla.
Fueron nietos de esclavos los negros que generaron el jazz, la más libre de las músicas.
Uno de los mejores guitarristas de jazz, el gitano Django Reinhardt, tenía no más que dos dedos en su mano izquierda.
No tenía manos Grimod de la Reynière, el gran maestro de la cocina francesa. Con garfios escribía, cocinaba y comía.
un aporte de Dill
lunes, 17 de diciembre de 2007
El que nace para pito..
“Serás lo que debas ser…”, sentencia puta que por años me repiqueteó en algún rincón en que la consciencia se esconde de sí misma. Puta pero cruel al fin, como casi todas las verdades que uno trata en vano de ocultarse. ¿Autocompasión, mentira piadosa para postergar sufrimientos, o simplemente pelotudez básica? No sé. Ni me importa. Lo que está claro es que pude zafar. Un buen día de la primera mitad de los noventa colgué las púas, “basta loco, esto no es la tuya, no rompas más la pelotas con la guitarrita”, me dije, y me escuché. Hoy sé que de las pocas decisiones que tomé en esta vida, fue una de las más sensatas, “no seré nada… y al carajo”.
¿Habrán sido en vano el tiempo y demás recursos malgastados en pos del despropósito de ser guitarrista?
“No, totalmente al pedo no”, debería responder este Gus 2004 que pregona a los cuatro vientos no acusar arrepentimientos, y que sólo lamenta no haber hecho algunas cosas. “Si no me hubiera mandado como me mandé, probablemente hoy estaría incluyendo a la guitarra en la lista de asuntos pendientes, de frustraciones..".
La experiencia es irreemplazable. Y necesaria a veces. Hay que vivir la vida, aunque golpée. Se puede teorizarla, pero no sirve de nada.
Lo que sigue es el relato del fin de la increíble y triste historia de Gustavo y su guitarra desalmada.
Pa’ lo que me sirvió, diría que
Tuve una época brillante con la guitarra colgada, pero creo que fue apenas un equívoco más: demasiado pronto llegué al punto en el que un cartel anunciaba “FIN DEL CAMINO”, sin más explicaciones. Entonces me detuve. Comprendí que lo que siempre había flotado entre las brumas, se revelaba ante mí con la implacable crudeza de la realidad, iluminada de una vez y para siempre. No había más camino para mí, porque en el reparto de dones y talentos ninguna musa me tocó. Hubiera podido seguir caminando aun sin camino, pero.. nunca creí en eso de que se hace camino al andar: yo, si no tengo un rumbo bien trazado sobre un sendero definido y firme, me termino yendo al carajo. Inevitablemente. Decidí no ser un mediocre. Y fui nada, c’est finit, game over, la guitarrita fue.
Esa época de brillos y elogios, en la que llegué hasta lo más alto que mis alas precarias me permitieron volar con la música, empezó en la primavera del ’85, junto con mi amor. Fue en ese punto que se redefinió mi estilo, para bien y para mal, marcado a fuego por Eddie Van Halen y un par de guitarristas de heavy metal. Esa onda de técnicas explosivas fue la que mejor llegué a dominar en toda mi historia con las cuerdas de acero. Obviamente no fue casualidad. A fines del infierno invierno del ’85, después de un corto silencio, hubo un cambio en mis catálogos, y eso fue decisivo para fijar el rumbo de mis dedos: volví al rock, caminé por la vereda hard, AC/DC, Van Halen, Ozzy Osbourne, Judas Priest, y varios guitarristas de una onda de música instrumental que en
Pero también me había copado con las cuerdas de nylon, y tuve (tengo) una Avalon (chatita, amplificable, hermosa, muy buena, regalo de Silvia que aun conservo, lamentablemete en el placard). Con esa guitarra fundamentalmente tomé por la rotonda de la música clásica: leyendo (o "deletreando") partituras, llegué a tocar unas cincuenta piezas del Renacimiento y del Barroco. No me dio el cuero ni para afanarles a tipos como Towner y Gismonti, que me seguían gustando. Pero compuse unas cuantas cositas de esa onda, y no me parecían aberrantes. Entre esas.. composiciones estaba algo que Dill bautizó “el choro”, y hoy creo que eso fue lo mejor (o lo único bueno) que compuse en toda mi vida. Lamentablemente no tengo ninguna grabación que documente mis palabras. Y, como corresponde, tampoco me acuerdo siquiera de dos acordes consecutivos de ese condenado engendro villalobiano. Pero no importa, en esta puta vida perdí muchas más cosas de mucho más valor..
Ese último capítulo de mi historia con la desalmada duró lo que duró, duró poco, y todo se fue extinguiendo una vez más, como antes, como siempre, como correspondía: lo que no debía ser, no fue..
No hay mucho más para contar. Sin embargo, en lo poco que queda, tal vez esté lo más gratificante. Eso que pasó en la época en que la guitarra ya no significaba nada para mí, y entonces tuve algunos orgasmos en el alma (o en el ego, alcohol mediante) por haberme atrevido a faltarle el respeto. Recién cuando supe que no iba a seguir tocando, ni a tejer más proyectos insensatos, me animé a subirme a un par de escenarios prestados (re mamado, obviamente), y al bajar, después de aplausos que me hacían sentir nubes en los dedos, los pendejos se me acercaban, me felicitaban, y me preguntaban si daba clases.. (“no pibe, ¿y a mí quién me enseña, quién me da lo que no tengo?”, me decía, y pensaba que siempre fui menos que mi reputación). El último enero que estuve en Tilcara (’99) pasó algo que hoy recuerdo con cierta nostalgia. Serían las 3AM, y Silvia ya no se despegaba de mi lado porque temía que hiciera bardo por ahí: había chupado medio vodka (medio litro), un par de fernets, y estaba en un estado terrible. En un momento me escapé con Japi (uno de los pibes amigos), “voy a mear” dije, y nos metimos en una especie de pub de onda rockera. Había un grupo tocando, y la tentación me pudo: le pedí la viola al guitarrista y me mandé de una, rock and roll carajo! El estar tan en pedo me desinhibía por completo. Japi, que toca el bajo, se había subido también. Fue fuerte, porque sentía que la guitarra sonaba sola, o que era otro el que tocaba (otro mucho mejor que yo). Miré a la gente y ahí me terminé de soltar por completo: recopados, algunos bailaban y otros se habían parado frente al pequeño escenario, me sentía el chino Page.. Duró poco, unos cinco minutos, porque el violero del grupo se arrepintió de haberme cedido su lugar y me cortó el sonido. Lo miré a Japi, nos reímos, y nos fuimos a la mierda, pero con aplausos.
No mencioné la vuelta “oficial” del ’93 y el ‘94, acá en Jujuy, tocando trhash con Mariano y otros pibes amigos, porque eso está entre la nada y la eternidad (pero mucho más cerca de la nada). Sólo sirvió para ganarme una reputación, seguramente exagerada, en el ambiente metaleiro: por viejo, por la técnica, y por tuerto entre ciegos, me convertí en un referente de peso para la pendejada heavy. Pero ya era tarde, no me la creí..
Y la viola.. fue, se murió. Es un hecho, y es definitivo: no creo en resurrecciones. Mi larga historia de encuentros y desencuentros con la música terminó hace mucho, las cenizas se las llevó algún viento, estoy a salvo.. Y está todo bien así, ¿para qué carajo habría de hacer algo que no me interesa ni me mueve nada? Durante mucho tiempo seguí tocando por tocar, sin saber para qué, por inercia o capricho, porque pensaba que podía hacerlo bien, pero sin sentir que era la mía, y desoyendo a algo que desde mi interior me decía “¡cortála boludo, ya basta con esto, que no te da nada!”. Al fin, escuché esa voz interior y le di bola. Lo bueno es que no quedaron marcas, ni lesiones en el alma: ninguna frustración, nada. Supongo que por mucho tiempo creí que podía llegar a ser mejor que el montón, supongo que algo en mis dedos alentaba esa fantasía y confundía bastante, y supongo que mi ego endulzado por algunos elogios no me permitió tirar la púa a tiempo (es decir mucho antes). Pero no sólo se manejó en mí una cuestión de ego. Lo que me encadenó a la desalmada por mucho más tiempo del que hubiera deseado fue una cuestión.. casi de supervivencia: creía que dejar de tocar la guitarra era medio como desaparecer, tirar a la basura lo único que algunos valoraban de mí, y quedar reducido a casi nada, un pibe con la autoestima en los tobillos que no sobresale más que por algunos pensamientos terroríficos..
Seguramente la falta de inspiración para crear haya sido el punto clave que me alejó de la música, o que alejó a la música de mí: tan lejos se fue que ya no la podía tocar ni siquiera con las alas invisibles del deseo.. Supuestamente pude haber llegado a ser un buen guitarrista.. con una viola eléctrica “sucia” tenía explosión, hacía ruido, y con las cuerdas de nylon sonaba tan limpio como gotitas de agua que caen y golpean la superficie de un manantial. La física se puso de mi lado en lo que tenía que ver con los dedos, la cosa mecánica nunca fue un problema para mí. Pero las musas no me tuvieron en cuenta, nunca pude componer algo que valiera la pena, y obviamente eso se debió a una lamentable carencia: no talent, men. Posiblemente, de una manera no consciente, haya buscado la destreza técnica como punto de compensación: ya que no podía componer, aposté a impactar, o por lo menos llamar la atención, con el piripipí. Hasta que me desenmascaré y me abrí. Tarde o temprano tenía que pasar: el que nace para pito..
Hoy tengo un juguete relativamente nuevo, que ocupa el vacío de placer dejado por la desalmada. Y casi no la recuerdo. Por suerte: no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió..
THE END 09-08-04















