..QUE HOY SEA AYER SIN MAÑANA

miércoles, 29 de julio de 2009

to be or not to dream...

Me molesta la dualidad del verbo to be... ¿son pelotudos estos ingleses, como van a usar el mismo verbo para ser y estar? si yo digo I'm blue... ¿qué se supone que hay que entender? no es lo mismo estar triste que ser azul...
Pero el español también tiene lo suyo... si digo "soñamos..." no se sabe si estoy haciendo alusión al pasado o al presente: ¿soñamos ayer o soñamos ahora?
Gus

sábado, 25 de julio de 2009

Final de la rayuela

—¿Y qué? ¿Por qué tener vergüenza de masturbarse? Un arte menor al lado del otro, pero de todos modos con su divina proporción, sus unidades de tiempo, acción y lugar, y demás retóricas. A los nueve años yo me masturbaba debajo de un ombú, era realmente patriótico.
—¿Un ombú?
—Como una especie de baobab —dijo Oliveira— pero te voy a confiar un secreto, si jurás no decírselo a ningún otro francés. El ombú no es un árbol: es un yuyo.
—Ah, bueno, entonces no era tan grave.
—¿Cómo se masturban los chicos franceses, che?
—No me acuerdo.
—Te acordás perfectamente. Nosotros allá tenemos sistemas formidables. Martillito, paragüita... ¿Captás? No puedo oír ciertos tangos sin acordarme cómo los tocaba mi tía, che.
—No veo la relación —dijo Etienne.
—Porque no ves el piano. Había un hueco entre el piano y la pared, y yo me escondía ahí para hacerme la paja. Mi tía tocaba Milonguita o Flores negras, algo tan triste, me ayudaba en mis sueños de muerte y sacrificio. La primera vez que salpiqué el parquet fue horrible, pensé que la mancha no iba a salir. Ni siquiera tenía un pañuelo. Me saqué rápido una media y froté como un loco. Mi tía tocaba La Payanca, si querés te lo silbo, es de una tristeza...


(Diálogo entre Olivera y Etienne, Rayuela, Julio Cortázar)

Aporte de Gus

miércoles, 22 de julio de 2009

Sólo un tren

Parece que siempre anduve por la vida mirando por la misma ventanilla, viendo sólo lo que quise ver... (a veces sólo lo que pude) ...y así algunas imágenes se me escaparon de la foto... Pero no me arrepiento de nada. Sé que habría sido fácil cambiar de asiento y mirar al otro lado de la vía... y también sé que si lo hubiese hecho seguramente este tren habría tomado otro rumbo, otras direcciones. Pero hoy... no sólo no me arrepiento de mis caprichos, mis obsesiones, mi obstinación: celebro todo lo que me trajo a este lugar, este presente... eso nada ni nadie me lo quita.
Gus

martes, 21 de julio de 2009

Del '06

..yo me meto en la hojarasca de los tiempos y remuevo hasta lo irremovible, cada retazo de historia, cada milímetro de novela escrita.. porque sí me interesa saber, descubrir, reinterpretar con más elementos más concretos todo lo que se fue apilando y desmoronando para volver a apilarse y desmoronarse infinitas veces, todo lo que de alguna manera salde alguna deuda del pasado.. sí me interesa y siento un reajuste de la vida a mi favor al buscar, encontrar y ordenar, especialmente si encuento lo que quiero, aunque ya no lo pueda tomar, y entonces no me sirva para mucho.. No me interesan las hojas en blanco de lo que se escribirá.. menos me interesa la sordidez de esas migajas en que se desangra el hoy.. nada en el presente y el futuro me seduce porque.. del futuro nada sé, y del presente nada quiero saber.. mientras siga mostrándome su más perversa cara de villano..
Gus

viernes, 17 de julio de 2009

Bill Frissell

Aunque me cueste decirlo, porque hasta me cuesta aceptarlo... ¡quehí jodeputa ese Bill Frissell! Una maravilla... lo estoy escuchando acá mismo, el reproductor a la derecha, en Nicolette de Kenny Wheeler. También aparece por cortesía de Eberhard Weber en Quiet Departures. Escúchenlo, disfrútenlo. Y por favor... que esto no trascienda... es que cada vez me van quedando menos puntos de discordia con mi doncompadre... Si seguimos así... por qué vamos a pelear? ...la vida no será igual sin nuestras placenteras reyertas bizantinas...
Gus

miércoles, 8 de julio de 2009

Blogger DMCA takedown notification

Blogger has been notified, according to the terms of the Digital Millennium Copyright Act (DMCA), that certain content in your blog infringes upon the copyrights of others. The URL(s) of the allegedly infringing post(s) may be found at the end of this message. 

Please note that repeated violations to our Terms of Service may result in further remedial action taken against your Blogger account, etc.
Sincerely,
The Blogger Team
Affected URLs:
http://nebuland.blogspot.com/2009/03/weather-report-night-passage-1980.html


Antes fueron otros, ahora es Night Passage, de Weather Report.. no importa Blogger, este chiquero es tuyo, hacé lo que quieras, eliminá lo que quieras, borráme el blog si querés, me importa tres carajos: Nebuland ya sirvió para lo más importante, y eso no me lo quita nadie..
Gus


miércoles, 1 de julio de 2009

Lo acepto...

...algo habré hecho, algo habré dicho, inocente no soy...

Billie

Eduardo Galeano dice de la Holliday:

la que siempre cantaba como nunca.

(si no es uno de los oxímoron más bellos y mejor empleado que hayan leído avisen).
Dill

 

Sí Don Juliooo!!! sí a todo, amo a esta mujer.. por eso me meto en su post pa'gregar algo..
Gus

miércoles, 24 de junio de 2009

Pregunta

¿Hay algún ritual para deshacerse de un espejo sin romperlo (porque son siete años de mala suerte) ni dejarlo abandonado en un baldío (porque vaya uno a saber), ni regalarlo o venderlo en un cambalache? Sé que las fotos no se deben romper (y mucho menos tirar a la basura o al inodoro), las fotos se queman. Pero... ¿y los espejos? Acá hay uno que me inquieta, no lo quiero cerca. Es un espejo que estaba en mi casa de la calle Herrera (sí, otra vez... danger), estaba desde antes de que yo naciera, la cantidad de idos que se reflejaron en ese instrumento del demonio es incontable para una mente sana (¿quieren que lo intente? por ahí yo sí puedo llegar al número exacto), y ahora resulta que el condenado hace ruido de noche... un ruido como de ratas caminando sobre papeles o cartones. No tomé nada, son las diez de la mañana, no bebo de día, no bebo más en realidad... Y para disipar dudas sobre mi cordura, aclaro que yo nunca escuché nada, así como no veo ni siento ni presiento fenómenos paranormales de ninguna naturaleza. Pero acá hay tres mujeres que sí escucharon esos ruidos provenientes del espejo, y yo no lo quiero más en mi casa. ¿Alguien me dice qué puedo hacer?
Gus

martes, 16 de junio de 2009

De..

..mi arrogante modestia, mi humilde soberbia... ¿de eso se trata? No soy así, aunque a veces no pueda evitar parecerlo..
Gus

jueves, 4 de junio de 2009

Vale todo

Contar recuerdos es un buen ejercicio para la técnica narrativa: sólo hay que buscar la mejor manera de escribir historias que no es necesario inventar.
La fragilidad de mi memoria me juega a favor: puedo olvidar fácilmente todo lo que no quiero recordar, pero ciertos recuerdos que me dibujan una sonrisa de simpatía dirigida al pasado, siguen estando en mi memoria (tal vez incompletos, y no sé por cuanto tiempo más, pero están). Sería interesante ver qué pasa si elijo reemplazar los detalles olvidados por otros, inventados. La amnesia de los años me devuelve la esperanza de llegar a ser un buen cuentista. Veremos, pensó un ciego (y no dijo nada porque también era mudo, y se quedó esperando una respuesta sin saber qué forma podría tomar para alcanzarlo, porque además era sordo…)
Gus

Una respuesta antigua a actuales comentarios de Dill

Mi manera de escribir tiene más de ciencia que de arte... A veces, sólo a veces, aparecen en mi cabeza algunas metáforas más o menos poéticas, o imágenes de estética ambigua que parecen provenir de una intención de tocar el arte, pero no es así: el arte está en la creación (o la creación en el arte), y yo no creo nada, sólo digo (soy un simple relator de mi realidad). Persigo únicamente la buena forma de expresarme. Mi meta es decir (hablar, escribir) de la mejor manera posible, sin que sobre ni falte nada, para que todo se entienda claramente. Entonces no me molesta en absoluto que me digas que lo que escribo no encaja en la categoría de arte... No me molesta porque siempre lo supe. Y porque nunca sentí que pudiera meterme en el ámbito de la ficción literaria (o de la poesía). Estoy de acuerdo con vos en que arte es crear, inventar. Escribir (o pulsar las cuerdas de una guitarra, o guiar un pincel sobre un lienzo) es el proceso necesario para que la creación se materialice. Nada más. Y mi manera de escribir no materializa nada...
Tal vez la necesidad de disipar confusiones en torno a la acción de escribir surja de una situación particular que no se da con una guitarra o un pincel: no hay muchas más razones que la búsqueda de la cosa artística para tomar un pincel o pulsar las cuerdas de una guitarra, pero con la lapicera se puede apuntar a varios blancos, y no necesariamente todos esos blancos tienen que ver con alguna forma de arte. Un periodista, por ejemplo, aunque domine el “arte” de escribir bien, no es un artista: es un periodista. Vos y yo somos buenos escribidores de cartas, pero una carta es una carta, no es una forma de arte.
Aspiro (pero no sé si en realidad aspiro) a escribir lo mejor que me sea posible fuera del arte, porque el arte viene o no viene a uno, y a mí no vino (lo cual no me jode, ni me jodió nunca). Y me complacen los elogios a mi prosa porque los tomo como una valoración favorable entendiendo por dónde pasa la cosa. Pero si alguien me dijera “¡loco sos un artista!”, yo pensaría “¿qué le pasa a este?”
Sin embargo yo creo que Guido habla de otra cosa... Entiendo que se refiere a una forma muy particular de algo que él llama “arte”, pero que no es Arte con mayúscula, sino más bien un proceso interno que... se parece a un arte de magia que nos libera de angustias y dolores. Escribir puede ser un exorcismo, algo liberador, y aunque no haya obra ni Arte en lo que se escribe, tal vez Guido vea en esos cuadernos llenos de palabras sin ningún valor literario una imagen del supremo arte doméstico de sobrevivir...
Y sigo pensando que catalogar a algo de “arte menor” no es desmerecerlo, sino darle su justo valor. Obviamente tomé prestada esa expresión de Cortázar, y no creo que él la haya usado, en el contexto en que la usó, para desmerecer a lo que llamó “arte menor”, sino al contrario... No lo veas como que lo que es menor es inferior, o de cuarta: velo como que, aunque menor, es arte al fin. Pero esta aclaración es al pedo: insisto en que escribo con pluma de científico, y el arte siempre estuvo en la vereda de enfrente (a la cual nunca voy a llegar, tal vez porque no es mi karma, o tal vez porque soy un cagón que no se anima a cruzar...).
Gus

A Don Julio (abril '05)

Comparto tu inquietud por la naturaleza de los sueños y la sombría actividad de la mente, proyectando historias de una parte de la realidad en la pantalla oscura de la fantasía, cuando debiera dejarse de joder y ponerse en off por completo. El tema es apasionante, y demasiado complejo para la escasa operatividad de mi pensamiento... razón por la cual lo voy a dejar pendiente, en suspenso, hasta...
Una sola cosa: yo creo que en sueños hacemos lo que queremos (aun en situaciones que no deseamos), y en la vigilia lo que podemos... y nuestra vida es el resultado de las fluctuaciones de la mente gobernada por la conciencia y la inconsciencia jugando en el sube y baja...
Gus

martes, 2 de junio de 2009

(te) cuento..

Una pintura, una escultura, una canción, un poema, un cuento.. nunca se terminan: se abandonan. Así dijo alguna vez García Márquez que mucho antes había dicho un griego de cuyo nombre no puedo acordarme. Y estoy de acuerdo, desde la más sublime OBRA DE ARTE hasta esos «hechos artísticos» de entrecasa, jamás se terminan si el autor no decreta que así sea. El The End es un acto voluntario, intencional, una decisión que debe tomarse si no se quiere vivir pintando sobre lo pintado, retocando formas en la piedra, cambiando acordes o corrigiendo frases. Yo decidí que este cuento esté terminado, me dije «basta boludo.. si no te da el cuero para más, dejálo así y al carajo». Soy consciente de que, como a todo escribidor, me resulta difícil evadir esa manía propia del «oficio»: no puedo evitar tiempo después corregir incontables veces lo antes escrito. Pero me rebelé con éste cuento, que defino como «terminado inconcluso» y.. es lo que hay. 

DETRÁS DE LA PUERTA

«Tengo miedo, angustia y miedo», me dijo Leonor aquella noche de domingo en el Parque Lezama. «No sé qué será de ellos cuando entren las máquinas..» Traté de explicarle una vez más que no había alternativas, que era inútil preocuparse, y como siempre pareció no querer entender: «sí, ya sé, pero..»
Había llovido fuerte. La luna proyectaba claroscuros en los charcos, las acacias semejaban presencias inquietantes en la bruma. Caminamos más de una hora sin salir del parque desierto. No había otro tema posible: sólo la puerta, ellos y la demolición. Al final, tras escuchar con atención sus lógicas razones, comprendí que lo de Leonor no era sólo preocupación, sino verdadero temor, y lo sentí también: un escalofrío me recorrió la espalda. En ese momento supe que estábamos atrapados para siempre.

La vieja casona de la calle Herrera había pertenecido a la familia de Leonor desde fines del siglo XIX, cuando el bisabuelo Arturo cobró unos buenos pesos por servir a la patria, y pudo comprarla. Ahora, sin más explicaciones que un lacónico discurso del intendente de la ciudad hablando del sacrificio de algunos en pos del progreso del municipio, se anunciaba la demolición de veinte manzanas para dar paso a la moderna autopista que dejaría sin casa a muchas familias. «El viejo Arturo no podrá soportar esto, seguro que se mete un tiro en el paladar», pensó Leonor en voz alta. «¿No es eso lo que hizo hace sesenta años?», pregunté extrañado. «Sí, pero lo hizo por cuestiones de honor», respondió Leonor, y cambió de tema. Hasta donde yo sabía, el viejo se suicidó sin motivos: en lo que pareció un simple rapto de locura, salió al balcón vistiendo su vieja chaqueta de coronel y gritó «¡viva la patria carajo, esta me la pagan, maricones hijos de puta!». Llevaba la escopeta cargada, tal vez con intenciones de disparar al aire para hacerse notar, y nunca se llegó a saber el motivo de su enojo: cuando descubrió que estaba en calzoncillos, se metió la punta del caño en la boca y tiró del gatillo.

Era tarde. Acompañé a Leonor hasta la casa, pero no entré. Tras seis años juntos, nuestra comunión era sincera y profunda. Nos queríamos, entre nosotros no había secretos ni zonas oscuras.. o eso creía yo.

Leonor vivía con su madre viuda y sus dos hermanos. La casa era demasiado grande para tan pocos habitantes, por lo que la expropiación parecía más una solución que un problema para ellos. Pero.. ¿qué pasaría con los del otro lado? Eso sí era un problema. Y aunque en todo caso no era ella quien debía resolverlo, resultaba más que entendible su inquietud: ¿quién podía saber qué harían esos seres impredecibles?

La mañana siguiente fue agitada. Cerca de las diez Leonor me llamó a la oficina y me pidió que fuera, «te necesitamos, en la casa hay un revuelo infernal, el tío Elvio se murió otra vez, lo de siempre, un ataque de asma mientras tocaba el trombón». Pedí permiso a mi jefe y salí. En el taxi fui repasando mentalmente la escena que, por repetida, ya me resultaba familiar. Nada grave: al viejo se le iba la mano con la grapa, perdía el spray de salbutamol, y terminaba dejando la vida en un soplido. Pero el caos que se generaba era demasiado para Leonor, que en situaciones así necesitaba mi contención para sobreponerse.

La puerta era de cedro, maciza y con picaporte de bronce. Estaba al final de un pasillo largo, a la salida del comedor principal, y no parecía ocultar nada anormal. De hecho, cualquier visitante ocasional que la abriera sólo vería un oscuro y húmedo cuarto deshabitado, depósito de algunos viejos muebles en desuso y trastos comidos por las hormigas, repleto de polvo y telarañas.
La primera vez que entré a la casa, Leonor señaló la puerta y me dijo «ahí no vive nadie, es una especie de desván donde guardamos lo que debiéramos haber tirado hace mucho», y no sentí curiosidad. Fue después de algún tiempo que empecé a experimentar cierta intriga, que terminó transformándose en una inquietante sospecha: era extraño que Leonor entrara con tanta frecuencia a una habitación abandonada en la que no había nada que hacer. Sus respuestas («fui a buscar un libro», «entré a ordenar», «me pareció escuchar ruido de ratas») no me convencían: algo estaba pasando detrás de esa puerta que comenzaba a perturbarme. Además, no era Leonor la única: todos los habitantes de la casa entraban y salían de esa habitación con absoluta naturalidad. Pero algo me decía que no era prudente hacer preguntas al respecto; o que, en todo caso, sería inútil: invariablemente Leonor insistiría con las evasivas. De cualquier manera, no me parecía que valiera la pena darle demasiada importancia al asunto: por ese entonces creía que detrás de la puerta sólo había un cuarto lleno de cachivaches, y que el apego de Leonor a ese sombrío recinto era una manía inofensiva.

Al llegar a la casa aquella mañana encontré el despelote habitual en esos casos. La vieja Justina lloraba a moco tendido mientras Pablo, indolente, desempolvaba las copitas de licor. María de los Milagros le gritaba «¡puta de mierda, mal nacida!» a Josefina la criada, adivinando en sus lágrimas un amor oculto desde siempre, tal vez temiendo que hubiese sido correspondido alguna noche de desvelo en las galerías del fondo, y Nicanor espantaba a los perros, empecinados en orinar las columnas de alpaca sobre las que descansaba el féretro. Era siempre lo mismo, cuando alguno de los del otro lado moría se convulsionaba todo, como si se tratara de algo irreversible. «Extraña conducta la de estos seres», pensé una vez más. Pero a esa altura ya sabía que nada en ellos debía sorprenderme demasiado: su naturaleza los volvía esquivos a cualquier intento de análisis racional que se sostuviera en parámetros sensatos.

Tiempo atrás yo había sido aceptado por toda la familia, con excepción del Coronel Arturo Llanes, que nunca se dejó ver. Creo que no le simpatizaba, aunque Leonor dijera que no debía interpretar esa actitud del viejo como desprecio, porque estaba loco desde aquella mañana aciaga en el balcón, «y los locos, ya se sabe, tienen códigos diferentes».

El gobierno había pagado las casas expropiadas, y los documentos eran claros: el plazo para desocuparlas era de tres meses. Las semanas previas a la mudanza fueron de mucha tensión. Sin embargo detrás de la puerta nada parecía alterarse: la vida normal del otro lado seguía su curso. El ámbito de estos extraños seres permanecía inmutable, como ellos.. Éramos nosotros, Leonor y yo, los desquiciados. La incertidumbre tomaba diferentes formas, casi letales. Por momentos era un nerviosismo extremo, que de pronto se transformaba en pánico, y en cualquier caso la angustia nunca cedía.

Una semana antes de la entrega, aun no teníamos decidido qué hacer. Leonor había pensado algunos desatinos, de los que milagrosamente conseguí hacerla desistir, y entonces los Llanes abandonarían la casa por la puerta de calle, como debía ser, dejando la otra puerta en su lugar, a merced de las topadoras.

Llegó el día. Leonor estaba impávida, no demostraba desesperación mientras los changarines cargaban todo en el camión de la mudanza. Recién cuando vi salir a uno de ellos con la puerta sobre los hombros comprendí todo.
Entré a la casa, fui derecho a la habitación sin puerta, y como lo suponía, sólo encontré estantes desvencijados y telarañas. Ni rastros de esos seres del olvido imposible: al fin y al cabo ellos nunca supieron de la demolición de una casa que hacía mucho que ya no habitaban..


lunes, 1 de junio de 2009

Roberto Carlos e Caetano Veloso... e a música de Tom Jobim

download

01. Garota de Ipanema
02. Wave
03. Aguas de março
04. Por toda mina vida
05. Ela é Carioca
06. Inutil paisagem
07. Meditação
08. Insensatez
09. Ligia
10. Corcovado
11. Samba do avião
12. Eu sei que vou te amar
13. Tereza da praia
14. Chega de saudade



Dill V Gus

Para ninguna...

Hace algunos años (no muchos) destruí todo lo que había escrito hasta ese momento: mis cuadernos, el azul, el negro y todos los demás... ardieron en una fogata sin santo invocado, o peor, fueron a parar al inodoro como papel picado sin carnaval. Nunca me arrepentí: era basura amarillándose, atrayendo polillas... Pero ahora me asalta cierta curiosidad, porque creo que escribía muy mal en aquellos tiempos prehistóricos y... sin embargo... Don Julio me dijo algo... nada, no vale la pena.
En realidad algo quedó, no mucho pero... De eso rescato esto, que no tenía título en la servilleta de La Paz en que fue escrito hace... más de 25 minutos... perdón, años...

Ojos ciegos de la distancia
devorando tu sexo
mi boca
devorada también
y las vueltas de todo
que todo lo envuelven
lo vuelven real
como el rocío en la ventana
al amanecer...
juntos

Si es amor
o es sólo fuego…
no importan las palabras
cuando me siento en vos
te siento en mí
nos sentimos eternos
te siento temblar
tiemblo también
y... qué es irreal?
qué puede ser más real?

No sabía para qué escribía eso, y ahora me siento Nostradamus en pedo...

¡Poema las pelotas...!

Los ojos ciegos de la distancia devorando tu sexo, mi boca, devorada también... y las vueltas de todo que todo lo envuelven, lo vuelven real como el rocío en la ventana al amanecer juntos... Si es amor o es sólo fuego... no importan las palabras cuando me siento en vos, te siento en mí, nos sentimos, eternos... te siento temblar, tiemblo también y... ¿qué es irreal?, ¿qué puede ser más real que esto...?

Mi Avalon

No LA, pero sí una de mis desalmadas...


La otra, LA desalmada, era linda la hija de puta, muy linda... Ya voy a escanear fotos y las voy a pone acá...

lunes, 18 de mayo de 2009

Enrico Pieranunzi & Ada Montellanico - Danza Di Una Ninfa

EGEA 2005 DOWNLOAD

1. Mi sono innamorato di te
2. Da quando
3. Mia cara amica
4. Quasi sera
5. Danza di una ninfa sul lago
6. Che cos’è?
7. Ho capito che ti amo
8. Il tempo passò
9. In qualche parte del mondo
10. O me

Ada Montellanico (voce)
Enrico Pieranunzi (pianoforte, arrangiamenti)
Paul McCandless (sax soprano, oboe, corno inglese, clarinetto basso, flauto)
Bebo Ferra (chitarra)
Piero Salvatori (violoncello)
Luca Bulgarelli (contrabbasso)
Michele Rabbia (batteria, percussioni)
Arkè String Quartet


Con este me la juego... ¿le gustará o me lo tirará por la cabeza?
Gus

Yo quiero ver un tranvía

Me pregunto si la posibilidad que da internet de bajar los discos que uno quiera no atentará contra la emoción que generan los deseos. Otra manera de interrogar acerca de lo mismo sería, parafraseando a Spinetta: ¿Siempre tener nunca desear?
Recuerdo las palpitaciones anticipadas que me asaltaban al acercarse el día de cobro, cuando sabía que iba a ir a comprarme discos al Agujerito, Zival´s o Tower Records (cuando existía). También la emoción de saber que para tal día me iban a traer el disco importado que había encargado y que era imposible encontrar. Esos estremecimientos quietos, por llamarlos de alguna manera, pero que agitaban la alegría del deseo. No hablo del deseo que nunca es satisfecho: eso estará por siempre y lo sabemos gracias al señor Freud. Hablo, y creo que se entiende, del hormigueo que colmaba el tránsito desde el querer hasta el tener, del tiempo eléctrico que pasaba entre que nos asaltaba el deseo y su consecusión.
Me pregunto todo ésto dándome cuenta de que ahora y gracias a la red de redes, no hay mediación temporal que permita ese cosquilleo que nos devoraba durante la espera. Un poco parecido a la emoción que nos recorre antes de emprender un viaje de placer, por ejemplo, y cuya intensidad, dicen, es mayor al placer que se obtiene cuando el viaje ES.
Quiero el último disco de Dave Douglas: 20 minutos de espera y lo tengo y no hago a tiempo para escucharlo porque ya voy en busca del de Ravi Coltrane y... ah... me acordé de otro de David Binney que quería tener. Y los tengo ahí, al alcance de unos pocos clicks. Pienso en aquellos que por su dinero pueden satisfacer todos, pero todos sus deseos y me acuerdo de la frase del aborrecido: "los niños ricos que tienen tristeza". No lo puedo evitar.
No me quejo. Hay en mis estantes discos que ni alucinando con la hierba mejor me hubiese atrevido a pensar que tendría alguna vez. Tengo discos para escuchar sin cansarme hasta el día que me muera aún si me muriera dentro de décadas. Y sé que el asunto ahora es parar. Estoy en éso. En parar. Quiero sacar otra vez boleto de ida en el tranvía que Tenesse Willams llamó deseo.
Siempre desear, nunca tener es tan jodido como su contrario.
¿O no?
Dill

jueves, 14 de mayo de 2009

Paul McCandless - Isole

EGEA 2002
Gracias otra vez a Música que cuelga...
Download
Creo que no hace falta pass para descomprimir... pero si se necesitara, supongo que será musicaquecuelga.blogspot.com

01. Elle (6:42)
02. Ave Maria (3:30)
03. Pigami (7:08)
04. Bagatella Mediterranea (6:57)
05. Mircau (6:12)
06. Sogno (4:47)
07. Celeste (5:33)
08. Linea d'Ombra (8:04)

Paul McCandless - Saxophone
Fulvio Maras - Percussion
Enzo Pietropaoli - Double Bass
Paolino Dalla Porta - Double Bass
Bebo Ferra - Guitar
Andrea Dulbecco - Vibraphone
Gus

domingo, 10 de mayo de 2009

Enrico Pieranunzi & Marc Johnson - Trasnoche

Egea 2003

01 Transnoche
02 I Sospiri E Le Lacrime E'l Desio
03 Islas
04 A Second Thought
05 Thiaki
06 The Way Of Memories
07 The Chant Of Time
08 Narrations Du Large
09 Clouds

Enrico Pieranunzi: Piano
Marc Johnson: Bass


Gus 

sábado, 9 de mayo de 2009

Poema (hasta ahora) inédito de Julio Cortázar


de tu cuerpo me gusta tu sexo


de tu sexo me gusta tu boca


de tu boca me gusta tu lengua


de tu lengua me gustan tus palabras


(de su último libro "Papeles Inesperados")

Dill

viernes, 8 de mayo de 2009

Enrico Pieranunzi, Marc Johnson, Gabriele Mirabassi - Racconti Mediterranei

Egea 2000

Para bajar de la soga... clic acá...

01. The Kingdom (where nobody dies) (6:39)
02. Les Amants (4:33)
03. Canto nascosto (3:47)
04. Il canto delle differenze (5:47)
05. Una piccola chiave dorata (4:38)
06. O toi desir (5:44)
07. Lighea (6:08)
08. Coralie (5:44)
09. Unalba dipinta sui muri (5:42)
10. Stefi’s song (4:35)
11. Canzone di Nausicaa (7:35)

Enrico Pieranunzi: piano
Marc Johnson: bass
Gabriele Mirabassi: clarinet
Gustavo

Disculpen la molestia

Por Eduardo Galeano

Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.
¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?
El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?
¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?
¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?
Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?
¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?
¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?
¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.
En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?
Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?
¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?
¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?
Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?
¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?
Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?
Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:
–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.
En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.
El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?
A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.
//
(publicado por Página/12 el 07/05/09)

Dill

jueves, 7 de mayo de 2009

Enrico Pieranunzi Quintet - Don't Forget The poet (1999)

Otro highly recommended, como dicen por ahí... Y hoy tengo menos ganas de hablar que ayer, bájenlo de acá y al carajo (clic en la tapa del disco también te dirije al link). Ahí también está la info básica y hay un buen comentario by nosequiéncarajo, ni me importa.


Es gracioso... el tano violeta te mira con cara de... tano, no la puede disimular... y yo rojo desde el costado lo miro con mi cara de niño condenado... por el diablo... de febrero...
..y sí, de desgraciáo también...
(mañana) Ya no lo veo más, me pusieron a Galeano y me alejé del tano...
Gus

miércoles, 6 de mayo de 2009

Enrico Pieranunzi / Marc Johnson / Joey Baron featuring Kenny Wheeler - As Never Before (2008)

Download

01. Soundings (6:51)
02. Improheart (3:16)

03. A Nameless Gate (6:44)
04. As Never Before (7:48)
05. Many Moons Ago (9:11)
06. Impromind (3:17)
07. Song For Kenny (6:50)
08. Time’s Passage (7:01)
09. Winter Moon (7:20)

Marc Johnson - Bass
Enrico Pieranunzi - Piano, Arranger, Author
Joey Baron - Drums
Kenny Wheeler - Trumpet, Flugelhorn


No hay reproductor, pero yo digo que es de la hostia... No tengo ganas de comentar nada, bajenseló y punto.


Gus

Enrico Rava & Enrico Pieranunzi - Nausicaa

EGEA 1993
DOWNLOAD

1. Canzone di Nausicaa 5:07
2. Coralie 3:09
3. L'age mur 7:22
4. Over board 3:39
5. Landes de merveille 4:16
6. Suzie Wong 3:34
7. Reflejos de Borges 4:42
8. Marlène 5:29
9. Random walk 3:11
10. Elegos 4:28

Enrico Rava - Trumpet
Enrico Pieranunzi - Piano
Gus

jueves, 30 de abril de 2009

Los Leones


No quedó otra… enjaular a las fieras fue la única manera de preservar la belleza.
La plaza de Ciudad de Nieva no es una plaza más. Tiene lo que cualquier plaza: césped, árboles, juegos, niños, jubilados, bancos de hierro y madera… pero ¡esos leones! un lujo… Definitivamente es un lugar especial: no en cualquier plaza hay una escultura de Lola Mora. Hace años estaban sueltos, en libertad, al alcance de manos como las mías, que tantas veces se posaron trémulas sobre esa piedra tocada por la magia. Yo, embelezado ante la vida de esos leones… hasta llegué a sentir temor alguna vez… Claro, era un peligro. Había que aislar a los animales, esos que se robaron una cola o un dedo, esos que cuando River salió campeón alguna vez, les pintaron la banda roja… Hoy ya no hay peligro, los leones están protegidos dentro de un cerco de rejas infranqueables, a salvo de otros animales de carne y hueso, insensibles… enjaulados en el afuera como debe ser...

Gus


Jorge Drexler Fusión Deseo



Fusión
¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío?
A veces me cuesta decir.
Siento tu calor, siento tu frío,
me siento vacío si no estoy dentro de tí.

¿Cuánto de esto es amor? ¿Cuánto es deseo?
¿Se pueden, o no, separar?
Si desde el corazón a los dedos
no hay nada en mi cuerpo que no hagas vibrar.

¿Qué tendrá de real
esta locura?
¿Quien nos asegura
que esto es normal?
Y no me importa contarte
que ya perdí la mesura
que ya colgué mi armadura en tu portal.

Donde termina tu cuerpo y empieza el cielo
no cabe ni un rayo de luz.
¿Que fue que nos unió en un mismo vuelo?
¿Los mismos anhelos?
¿Tal vez la misma cruz?

¿Quien tiene razón?
¿Quien está errado?
¿Quien no habrá dudado
de su corazón?
Yo sólo quiero que sepas:
no estoy aquí de visita,
y es para ti que está escrita esta canción..




Deseo
Yo soy, tan sólo
uno de los dos polos;
de esta historia, la mitad.

Apenas medio elenco estable;
una de las dos variables
en esta polaridad:

más y menos,
y en el otro extremo
de esa línea, estás tú,

mi tormento,
mi fabuloso complemento,
mi fuente de salud.

Deseo
mire donde mire, te veo
mire donde mire, te veo
mire donde mire, te veo….

Igual que hace millones de siglos
en un microscópico mundo distante, se unieron
dos células cualquiera…

Instinto,
dos seres distintos
amándose por vez primera.

Deseo
mire donde mire, te veo
mire donde mire, te veo
mire donde mire, te veo….

Dulce magnetismo:
dos cargas opuestas
buscando lo mismo..

miércoles, 22 de abril de 2009

MAGIA

"¡Creer! He allí toda la magia de la vida".
Raúl Scalabrini Ortiz

Me gustó la frase por su síntesis que en cuatro palabras abarca un visión totalizadora de una forma posible de estar en este mundo.
Creer, es decir: poder proyectar, tener sueños, permitirse la esperanza. Sin esas cosas no hay magia en la vida: hay vida a secas o sea: nacer, crecer, multiplicarse (trabajar) y morir. Listo. Se fue. Se acabó.
Pero "creer" con ganas. Oler la zanahoria que se balancea delante de nuestros ojos burros y caminar para alcanzarla. Aunque tal vez el carro llegue y la zanahoria siga allí emanando su aroma sin dejarse tocar. No importa. No hay otra manera. No se puede.
Dirán: es engaño, es ilusión, es ingenuidad. Puede ser. Puedo ser un engañado, un iluso y un ingenuo. Pero hay algo que no quiero dejar de ser: creyente en la magia. Y he de adorar su brillo hasta el final.
Dill.

sábado, 18 de abril de 2009

Perdón...

puedo...? Ya sé que dije... pero... si no molesto...

Estamos todos quemados



Outside the rain begins... We’re all alone, Rita Coolidge... a usté no le gusta compadre, ya sé, y si quiere que le diga la verdá, a mí… me trae recuerdos, sólo eso, el ’78 fue algo especial, aunque no sé por qué. Pero igual usté debiera escuchar cómo entra ese Rickembaker, y el solo de guitarra al final… perfecto y un poco más, ¡que sonido el de esa viola… bien de los ’70, careta pero hermoso! Escúchelo y no me putée, que esas canciones están más allá de la mira que uno tiene para el arte con mayúsculas, pero hay también algo de arte en ser un poco idiota, si se me permite decirlo así, y hay magia en la nostalgia…
Nunca conté esto antes… no la escena full, porque… porque no, para qué carajo pregunta, no hace falta una razón para cerrar la boca a veces. Pero ahora… que estoy escuchando… tal vez me vaya de boca... and it may never end…

Mi ordenador

¡Cómo no voy a amar a esta puta máquina del demonio, cómo no sentirme atraído por ella? Hace años, digamos veinte años por decir algo, me gustaba escribir, tenía lapiceras de colores, cuadernos, líquido corrector, sello fechador, sobres y cajas para guardar borradores, copias de cartas y cuadernos llenos, y todo lo necesario para ser ordenado y prolijo. Todo eso era necesario: hoy ya no lo es, hoy de la prolijidad, del orden y de mucho más se ocupa Word. También me gustaba la música, y tenía pilas de discos y casetes bastante bien cuidados, porque si no se estropeaban y sonaban para el culo (pero aún extremando delicadezas, se deterioraban igual por el simple uso). Comprar y coleccionar revistas, especialmente de música, era otra de mis debilidades: tenía un par de cajas llenas de material gráfico perdiendo el color y el olor de la imprenta, atrayendo polillas… Ahora parece como que nada existiera, porque casi no ocupa lugar físico, pero en realidad sí existe, y no envejece. Puedo almacenar una cantidad enorme de información, imágenes y todo lo que se me ocurra, sin tener que comprar naftalina para poner en los cajones y estantes repletos de papel que el tiempo amarillea. Puedo tener toda la música que quiera guardada en discos compactos, y una buena cantidad en mi PC, y además de ocupar un espacio mínimo, no se deteriora la calidad del sonido. Y si quiero ver videos, ya no hace falta una VCR enchufada al televisor para reproducir el contenido de esas enormes y frágiles cajas de plástico: basta con meter un CD en la lectora de la PC, y mirar. Pero lo más maravilloso, lo que más me atrapó para definitivamente convertirme en un usuario fanático de la PC, es que está todo “ahí”: sentado frente a la máquina puedo leer, escribir, escuchar y grabar música, ver videos, jugar, consultar enciclopedias, navegar por ese inmenso mar que es la web, y una infinidad de cosas más, sin mover el culo de la silla. Pa’mí, después del control remoto de la tevé, la computadora es el invento más groso producido por la tecnología humana…
Gus

viernes, 17 de abril de 2009

Todos los caminos conducen a...

Un poeta italiano cuyo nombre tiene tan poca importancia como su existencia, dijo alguna vez: "si quieres ser infeliz haz una de las tres cosas siguientes: arrepiéntete de tu pasado, abúrrete cada día, teme al futuro".
Una frase de boleto de colectivo que... no está mal... pero que prefiero no volver a leer nunca más: me suena como un certificado de compra a mi nombre de la infelicidad perpetua.
Yo no me arrepiento, más bien lamento mi pasado, pero supongo que es casi lo mismo. Nunca me aburro, invento algo. El futuro me aterra...
Si me preguntaran “ahora... ¿que querés?”, respondería “quiero ser feliz, y lo único que me falta para poder decir que lo soy es un poco de tranquilidad, la cabeza en su lugar, el alma sosegada…”
De todo lo que puedo haber querido ser a lo largo de mi vida, está claro que lo más fuerte tuvo que ver con la música. Hoy no se me mueve nada frente a una guitarra; pero no haber sido guitarrista fue, por mucho tiempo, motivo de desvelos y frustraciones. Frustraciones que ya no duelen porque son historia, pero que no por ser historia dejan de ser frustraciones... que ya no duelen porque son historia, pero que no por ser historia dejan de ser frustraciones... (push reset button, se taró el Gusano)


¿Jacobo Ortiz, Hugo Fosqué? A quién le importan...
HERA CLEUM MANTE GAZZI ANI...

Gus '05

miércoles, 15 de abril de 2009

Almero para la desalmada

No debiera haber misterios en esto, es como una ley natural: la luz aparece sin necesidad de invocar amaneceres, el crepúsculo existe para saborear las sombras, de noche los ojos ven igual si no están cerrados… A veces pienso que soy irremediable, que estoy perdido, que no tienen salida los laberintos que diseño para mí mismo… Me es tan fácil engañarme… se trata de una perversión del instinto de supervivencia. Pero cada vez que puedo decir ¡aaahhh, era eso! todo mi ser se oxigena, levanta vuelo extasiado por la certeza… inconstante pero legítima… de una magia que da vida…
Ufff, cuantas vueltas para algo tan simple… Sólo quería decir que encontré una ruta de placer hacia… la desalmada. Y no entiendo cómo no se me había ocurrido antes. Pero no importa, se me ocurrió ahora y vale.
De la misma manera, por el mismo mecanismo, voy descubriendo otras cosas… importantes. Esto me hace pensar en un impulso sanador, un soplo inesperado que llega de algún lado, y parece estar modelando de nuevo algunas formas de mi alma. Si es así, la mente dejará de ser el enemigo. Que sea…
Querer es poder… a veces, sólo a veces, pero no deja por ello de ser un buen comienzo.
Sé lo que quiero hacer con la guitarra. Hasta ayer no sabía. Hoy sigo sin creerme que lo haré, pero habiendo encontrado una vuelta que se me escondía estúpidamente, voy a probar si es verdad lo que sospecho. Y que nadie me diga nada, que no me jodan, que no funciono bien con presiones…

Gus

martes, 14 de abril de 2009

Respuesta '04 (o '05, I don't remember...)

Si alguna vez pensé algo sobre los recuerdos, si tuve alguna idea o alguna noción propia de mi personalidad racional respecto a los manejes de la memoria y la conservación de su objeto sustancial, es algo que hoy, mi querido compadre, no recuerdo. Entonces compartimos la incertidumbre: ¿qué carajo son los recuerdos?, ¿dónde se almacenan?, ¿qué mecanismo tan sofisticado de la mente les cambia los atributos para que después de años guardados como “archivos ocultos” de repente pasen a ser “de sólo lectura” pero visibles? No sé, no tengo la más puta idea, ni siquiera alguna teoría delirante.
Gus

Sueño

No tengo sueños recurrentes, y nunca le di mucha bola a los sueños en general. Son pocas las mañanas que recuerdo detalles de algo soñado: es un hecho que no me voy a volver rico y famoso por escribir ficciones de almohada.
Sin embargo, aunque no me parece exacto hablar de recurrencia, hay una trama común que se repite de vez en cuando en algunas pesadillas light, y me atormenta bastante mientras transcurre. Los detalles menores varían de un episodio a otro, pero la constante en todos es que no pude terminar el secundario en su momento, y a una edad que no es la que realmente tengo, pero tampoco la de un estudiante, me enfrento al fastidio de volver a un colegio para recursar quinto año, o rendir materias que debo. Es muy loco, teniendo en cuenta que nunca tuve que rendir una materia, ni hubo problemas que hicieran peligrar mi graduación…
Gus

NOVIA SE BUSCA

Dos versiones de lo mismo...
La primera, actual:
No sé si Dolina lo dijo antes, o después, o nunca... porque en realidad yo se lo escuché al busto de Clemente… el personaje de la tira de Caloi que aparecía en la contracara de Clarín hace... más de 20 años. La frase exacta era “Todo lo que el hombre hace es para levantar minas”.
Yo… no pretendo cuestionar la veracidad de tal sentencia, que a priori suena tan razonable (especialmente si tenemos en cuenta que… como bien decía Nino Zócola, el hombre es el único animal que está alzado los 365 días del año). Tal vez la reformularía para darle un alcance más exacto en términos generales, diría que casi todo lo que los hombres hacemos (y acá entro yo) en la juventud, apunta en mayor o menor medida a acaparar la atención femenina... (ahora dudo: no sé si la extendí hacia la generalidad o si todo lo contrario, ya que de alguna manera la personalicé). Pero no importa si tiene razón el busto de Clemente, o si la verdad ronda mi idea. Yo lo único que quiero aclarar es que actualmente nada hago para conseguir mujeres. Y si de algún lado viene la inevitable broma... "porque no hacés nada... nada de nada para nada", será ignorada como corresponde. También me parece oportuno decir que cuando tenía 20 años, lo único que hacía para tratar de procurarme minitas era ponerme medio en pedo en los boliches, porque había que compensar de alguna manera mis problemas de comunicación con seres con los que en general tenía poco de qué hablar... sano (obviamente no me refiero a las mujeres en general, sino a la fauna de esos lugares: no había buena alquimia, me sentía tan sapo de otro pozo en esos antros... y la pregunta es… ¿para qué carajo iba entonces? y la respuesta… para no quedarme solo en casa cuando mis amigos…). Fuera de eso… no sé. Nunca sentí a la guitarra como una especie de caña de pescar… mujeres (al menos no conscientemente). Si así hubiera sido, tendría que reconocer que muy bien no me fue en realidad: cierta reputación… seguramente excesiva… no me llevó a tener una lista de groupies amateurs ni nada de eso. Hasta diría que… si no me falla la memoria, jamás una mujer se mandó conmigo porque le gustara cómo tocaba. Pero yo seguía tocando, lo cual prueba… etc.
Ya más acá en el tiempo, empecé a jugar… No, no empecé nada: siempre escribí, y nunca tuve en mente acaparar lectoras que, eventualmente, pudieran terminan en mi cama. De hecho era todo tan privé que difícilmente alguien más que mis amigos tuviera acceso a lo que escribía. Y si en los últimos tiempos me publiqué, Blogger mediante, tampoco mi intención fue… esa.
Entonces cerrá la boca Clemente...
Segunda versión, extraída de una carta del 2004:
Aunque muy pocos se atreven a admitirlo, aparentemente el busto de Clemente tenía algo de razón: todo lo que los hombres hacen apunta al mismo fin, que es levantarse minas. Alguna vez Fito Páez reconoció que cuando era pendejo supo que nunca iba a dejar de tocar por el éxito insospechado que un adolescente feo como yo (sic) tenía con el sexo opuesto sentado frente a un piano. El último a quién escuché decir que empezó a tocar para procurarse mujeres fue Miguel Zavaletta. Pero claro, en general sólo los que tuvieron éxito, los que lograron el objetivo, se animan a admitirlo. Los que fracasaron, los que intentaron mil cosas al pedo y no consiguieron nada, se lo guardan. Yo no sé si Gabbani tocaba la batería para levantarse minas… ni recuerdo si alguna vez pensé en mí mismo como un potencial rompecorazones con una guitarra colgada, pero si así fue… no me salió: creo nunca me levanté una mina por tocar la guitarra. Y hoy, a los 46 años, no estoy tan de acuerdo con la gran verdad de Clemente o quién puta sea que la dijo: no me siento frente a una computadora para pescar mujeres, ni creo que Gabbani se haya comprado un bajo con ese fin. Entonces diría que “casi todo lo que hacen los hombres en su juventud tiene como fin acaparar la atención de las mujeres”.
Gus

miércoles, 1 de abril de 2009

Primera piedra

El haber leído lo que leí me enseñó muchas cosas (que suelo olvidar) pero me llenó con una certeza que cada día se vuelve más grande: la humanidad merece, ante todo, piedad. Supongo que lo mismo deben sentir los psicoanalistas: escuchar tantos dramas comunes y que uno piensa únicos, tanta angustia, tantas culpas que uno vive con la certeza de ser un bicho bolita en estado de cuarentena y que no es más que una de las tantas problemáticas universales que nos afectan a todos. Supongo que después de tantos años de ver que "de cerca nadie es normal" uno puede llegar a la conclusión que si nadie es normal entonces TODOS somos normales, que la anormalidad es la norma que nos nombra ante las estrellas con la palidez de un espíritu que todo el tiempo pide ayuda. El ser humano: un pobre bicho arrojado a este mundo extraño para morir, teniendo que recorrer el camino sabiendo lo que le espera al final... En estos días estoy así, con estos pensamientos tristes, melancólicos y aburridos. Que tire si no la primera piedra el que se esforzó para ser "inteligente" o "bondadoso" o, por el contrario, me gustaría saber si existe un primer momento en el que alguien diga "voy a ser malo". Es obvio que la inteligencia, la bondad y la maldad existen en los hombres pero yo creo que todas esas cosas se van construyendo misteriosamente de acuerdo al entorno a los genes y a la suerte (que podría llegar a englobar tanto al entorno como a los genes). Cada vez me cuesta más juzgar a las personas. En el espacio en blanco que aparece al encontrarnos con un boludo y que requiere ser llenado con la palabra "boludo", que es la que siento en el acto, yo termino poniendo "piedad". Ante el mediocre "piedad", ante el molesto "piedad" y sí, también ante el hijo de puta no puedo dejar de tener en el fondo piedad aunque crea que debe ser condenado también en esta tierra con todo el peso de la ley por su hijoputez.
Más allá: veremos.
Dill.

sábado, 28 de marzo de 2009

Balance (sí, otro más)

Debí haberme despojado de algunas taras a tiempo, cuando todavía estaba bien parado en ese ruedo de... desalmadas que... a mí me sonaban así sólo porque... jamás comería lo que cocino, nunca compré lo que vendo, pero... las voces a mi alrededor decían otra cosa, diferente... Aprobaciones... hubo, muchas y valiosas todas, pero fue Ana la que me hizo temblar aquella noche en la casa del gordo Antonio, después de grabar unos blues en el porta studio... eran dos violas y su voz, los solos del gordo eran del carajo, pero la cara de Ana se iluminaba... así, como cuando escuchaba a Janis de pendeja, cuando empezaban los míos, boluuudooo sos un hijo de puta... Nunca debí haber tirado la toalla, pero lo hice, justo en el momento en que mis manos acariciaban el mejor punto y subiendo, y sin embargo preferí quemar todo, vender una, meter la otra en el ropero y... escribir estupideces para justificar lo injustificable. Una pena, vea...
Ahora digo... ¿cuántas veces más, qué me queda por quemar... será el teclado, será...?
Estoy cansado, cansado de verdad... Cansado de mí y de mis estupideces. ¿Por qué los dioses no toman posesión de todo lo que... está claro que no merezco, y se lo transfieren a otro?
No quiero, juro que no quiero seguir haciendo boludeces, pero es que... no encuentro esa puerta que me lleve a hallarme y... aprovecharme, disfrutarme, aceptarme... así, con lo poco o con lo mucho que es lo que hay y... pudo haber sido menos y peor, nada...
Gus

jueves, 26 de marzo de 2009

Autobiografía no autorizada (Capítulo I)

Aunque en mi deeneí diga “Clase 1957” y, supuestamente, el día de festejar mi cumpleaños es el 6 de noviembre, nací a fines de 1972 (y tengo doscientos años…). Nada que haya pasado antes de ese año vale la pena de ser recordado, y mucho menos contado.
Por otro lado, me resulta difícil hablar de mí en singular… desde que descubrí que yo no soy yo: somos nosotros yo. Calma, no es una confesión de esquizofrenia, ni estoy jugando a la heteronimia de Pessoa: soy por lo menos dos, y me parece lo más normal del mundo. Dicho esto, creo que resultará más claro eso de autobiografía no autorizada, aunque inevitablemente el eco del absurdo persista.
Me propongo recordar y contar (recordar para contar). No me interesa mi vida antes del ’72, signado por cambios prodigiosos que me borraron de la cancha de fútbol y me colgaron una guitarra.
Tal vez todo haya empezado unos años antes, cuando siendo un pendejo de séptimo grado descubrí a los Beatles, los Stones, Creedence, Clapton, Zeppelin, Jethro Tull, Almendra y… se me voló la cabeza para siempre. Siempre hay alguien que te muestra, que te guía, que te provee, pero yo… me las tuve que ingeniar casi solo para descubrir y conocer ese mundo que me fascinó de movida. Así fue que me colgué del tren de la travelling band y… no me bajé nunca más.
Fue con Héctor a mi lado que empezó todo. Nos conocimos en el ’71, en el secundario, pero en primer año no nos dimos mucha bola (ni fue la música el primer tema de interés en común: fue la paja). Recién a fines de 1972 empezamos a mandar una juntos, se gestaba el monstruo de dos cabezas…
Héctor había empezado a estudiar guitarra ese mismo año, pero creo que no tenía definido un rumbo musical. Yo empecé a tocar después, casi en el ’73, pero con algunas cosas más en claro. El cabezón (Alberto) también estaba ahí, agarrando guitarras y bajos, sentándose a romper las pelotas en las baterías, y aportando lo suyo. Musicalmente no pasaba nada, éramos tan chiquitos… Pero desde el comienzo Héctor mostró ciertas condiciones naturales para la viola “rítmica” (como se decía en esos tiempos) y para cantar, y a mí en cambio me pintó el lead guitar. Juntos hicimos algunas cositas… intrascendentes pero lindas. Fue una época de mucha magia. Héctor y yo éramos inseparables.
En el ’74 conocimos a las mellizas, y a Mariel y a su hermana, Analía. La casa de Ana simboliza un capítulo muy fuerte de ese año y los que siguieron hasta el ’82. Pero me fui muy lejos. Vuelvo. El ’74 fue denso en este país. El escenario político estaba súper convulsionado: quilombo para que vuelva Perón, quilombo cuando vuelve Perón, quilombo porque Perón les da una patada en el culo a las juventudes revolucionarias, y el peor de todos los quilombos cuando Perón se muere y crece el poder del tipo ese al que no quiero ni nombrar, que crea la Triple A, una fuerza parapolicial al mejor estilo de los peores milicos que habrían de venir después, para secuestrar, torturar y eliminar a todo aquel que les molestara. Los colegios secundarios no estaban al margen de esa agitación, el Pueyrredón era un verdadero caos. A mí no me jodían demasiado, sabían que era molesto pero no peligroso, y no tenía actividades políticas. Héctor, en cambio, cometió el imperdonable error de relacionarse estrechamente con un par de militantes de no se qué partido de izquierda (Vega y Chamorro, qué habrá sido…), y pasó automáticamente a integrar la lista negra de la institución: le hicieron la vida imposible para que se fuera… En fin, así estaban las cosas, y Héctor no tuvo otra alternativa que cambiarse de colegio para no perder el año. Tras una rápida búsqueda, en septiembre (o por ahí) se cambió al Sagrado Corazón de Barracas. Con Héctor se fue Pablo, el cordobés, que (como yo) no era víctima de persecución política, pero decidió huir del cuartel en que se había convertido el Pueyrredón. Detrás de ellos se fue Juan Gallastegui... (hoy vecino de Ciudad de Nieva, also known as Captain Nemo here).
Y llegamos al ’75. Todos los exiliados del Pueyrredón ya estaban en quinto. El primer día de clases no me dejaron entrar al colegio (por el pelo y por no tener corbata), y entonces decidí, con unos cuantos más, ir a visitar a los asilados en el Sagrado Corazón. Fuimos, entramos de una, y se armó un quilombito más o menos, porque los conocidos corrieron a saludarnos y las autoridades nos sacaron cagando. Una locura, irrumpir con esa facha en un colegio en horario de clases. Dill recuerda bien ese día…
Creo que no pasó nada trascendente hasta las vacaciones de invierno, cuando conocí a Guillermo, Guido y Eduardo. Fue una fría tarde de Julio. Hubo un recital de vaya uno a saber quién en un colegio de… Remedios de Escalada tal vez, no se, ya pregunté y nadie se acuerda. Fui con Héctor y Pablo (tal vez también estuviera el cabezón), y ese fue el primer encuentro oficial de los que tiempo después habríamos de integrar el “grupo de los seis”. Esa misma noche fuimos a tomar algo al centro, al legendario bar de Lucas (el mozo), en Corrientes casi Callao, al lado de Zhival’s. Guido era muy silencioso, no hablaba un carajo, pero con Guillermo (que también fumaba Particulares 30) hubo onda al toque.
No podría precisar tiempos, pero creo que en apenas un par de semanas Héctor y yo empezamos a tocar con Guillermo (later Dill) y Guido. Primero fue en el colegio, el cura Arce habilitaba un aula, y estaba bueno, pero se pudrió todo cuando vio que llevábamos… ¡mujeres! a escucharnos ensayar, santa María madre de Dios ruega por nosotros pecadores, recuerdo difusamente aquella tarde de un sábado que nos dio la cana a… Miriam (¿o sería Gabriela?) y a mí (¿o sería Guido?) mandándonos escaleras abajo tras recorrer laberínticos pasadizos en busca de los sospechados recovecos del pecado de los que siempre se habló (¿qué habría, instrumentos de tortura, alguna reproducción de la maja desnuda toda enchastrada, esqueletos de sacerdotes con las falanges incrustadas ahí abajo, un larguísimo túnel que desembocaría en Santa Felicitas? no sé, abrimos una puerta, llegamos ver esa inquietante figura... ¿estatua o cura embalsamado?, nunca se supo, ahí apareció Arce y no nos dio tiempo de mirar bien). Bueno, el cura Arce casi se infarta, ¿adónde creen que van ustedes? y esto se terminó, uno les da la mano y se agarran el brazo… El cura puto ese… me hacía reír, cada vez que me veía mandaba lo mismo, “está comprobado científicamente que los muchachos que usan el cabello largo se están convirtiendo psicológicamente en mujeres”, y yo le decía pero… entonces Jesús... Sin embargo la que lo fulminó fue Miriam… la tarde que le respondió y usted no sabe padre que los hombres que usan pollera también? Bueno, como fuera, el cura nos sacó cagando de los claustros sagrados. Caigo en la cuenta de que ya estamos en el '76, y entonces nos echó dos veces el cura marrano... por llevar damas a los ensayos primero, y por intentar profanar los misterios sagrados después.
Sospecho que acabo de armar un terrible quilombo de tiempos superpuestos, mezclados, invertidos... pero no pienso revisar: meses antes o después, todo fue...
Continuará...?