..QUE HOY SEA AYER SIN MAÑANA

jueves, 27 de marzo de 2008

Mano dura, please

Espero que se tengan que meter las cacerolas en el culo. Eso no es el pueblo. Son los conchetos de Barrio Norte, Palermo, Recoleta, muchos de los cuales jamás pisaron el campo, preocupados por el temor de no poder veranear en Punta del Este el año que viene, o cambiar la 4x4 este año. Son los privilegiados de siempre, que se oponen a un reparto más equitativo de la torta porque están acostumbrados a las mejores porciones. Son los que se cuelgan del árbol que sea con tal de no resignar ventajas (los mismos que alguna vez, o muchas veces, avalaron golpes de Estado). Son los que piden mano dura cuando un piquete de los de más abajo, los que no tienen para comer, les resulta molesto.
Nunca un corte de rutas de los piqueteros ocasionó tanto daño, tantas pérdidas, como este de los productores agropecuarios. Los tipos se dan el lujo de tirar alimentos… Habría sido un gesto de grandeza, y hasta una medida demagógica muy hábil, decir “esto se reparte entre el pueblo, antes de que se pudra, que lo aprovechen los pobres”, pero no le pidamos peras al olmo: su lucha nunca giró en torno a comer o no comer, no saben lo que es el hambre, sólo les importa no resignar privilegios.
Entonces ahora soy yo el que pide mano dura. Pero no sólo para enfrentar este conflicto con los poductores del campo, sino también para cortarles las alas a los grupos empresarios que parecen tener más poder que el gobierno, y para revisar la inmoralidad que representan los sueldos de la clase política en un país devastado (¿por qué un diputado tiene que ganar más que un maestro o un empleado municipal?). Las cosas a medias no sirven, Cristina. Ya tenés el agua hasta el cogote, el pueblo espera que te juegues de una buena vez, que te zambullas del todo, cueste lo que cueste, caiga quien caiga…

Gus

miércoles, 26 de marzo de 2008

La plaza de las Trillizas

Por Sandra Russo


Hace rato que el campo seduce a la ciudad, tanto como la ciudad seduce al campo. “Yo estoy con el campo”, se leía ayer en las pancartas cuadraditas que exhibían jóvenes de look Cardon, una marca que, dicho sea de paso, tiene en Palermo su “torre rural”. Parece una bizarrada argentina, y acaso lo sea, pero en el sitio web de la marca que impuso la ropa de estancia entre jóvenes y adultos que de estancieros tienen poco, se indica que sus emprendimientos inmobiliarios se originaron en el deseo de que la gente del campo “se sienta en la ciudad como en su casa”.
Algunos barrios de esta ciudad, anoche, estuvieron con el campo, aunque no se sepa muy bien cuál es el lazo que se estrecha, más allá del espanto que los une, y que es el gobierno kirchnerista. Iba a pasar tarde o temprano, pero seguro iba a pasar ante alguna señal concreta de que había llegado la hora de redistribuir un poco, un poquito, algo de lo que tienen y nunca en la historia han cedido de buena fe o buena gana.
Las Trillizas de Oro lo supieron antes que muchos, y por eso hicieron buenos matrimonios: acabado hace rato su cuarto de hora, las chicas fueron noticia solamente porque las tres eligieron casarse con polistas. Hay un glamour polista que recoge cierta muchachada bilingüe, un toque de distinción en alpargatas, un manierismo de mate con la peonada, un aire de familia numerosa y divina que aunque argentina, es rubia y fina. La base social y cultural del nicho citadino que no tiene empacho en arrebatarles a los piqueteros sus piquetes y que desembarcó en las calles con entusiasmo de debutante, encanto del polista.
A propósito, el lunes 24 me equivoqué de marcha, y en lugar de ir a la de los organismos de derechos humanos aterricé en la de las agrupaciones de izquierda. Quien se atuviera a lo que allí se megafoneaba, jamás hubiese comprendido este país, que un día después, un solo día, ofreció en el mismo escenario el espectáculo del sector agropecuario forzando rebelión en la granja.
A pesar del arrebato con el que estas líneas están siendo escritas, hay al menos un par de cosas claras. Quien votó a Cristina Kirchner se presume que votó algo parecido a lo que pasa. Medidas que redistribuyan riqueza. ¿Por qué hasta ahora no se tomaron medidas como éstas? Porque medidas como éstas no son gratis. Porque la riqueza no se suelta. Porque no hay lógica ni ideología capaces de arrancarle a un sector privilegiado algo de lo que tiene. Porque a la redistribución de la riqueza hay que acompañarla y sostenerla y defenderla de la reacción que provoca. Porque para acompañar un proceso de redistribución de recursos y de asignación de torta hay que hablar claro, tener coraje y poner el cuerpo y la cabeza a favor de ese cambio. Porque es más fácil, desde un progresismo previsible, rancio y fofo, seguir boludeando con el bótox o las carteras de la Presidenta.
Hoy hay miles de personas en las calles con pancartitas que dicen “Yo estoy con el campo”, sin que eso signifique otra cosa que estar en contra de este gobierno y de las medidas que pueden rozarles las ganancias. Así ha sido siempre. Siempre han estado a favor de quien les done favores y en contra de quien se los recorte. No los mueve nada más que el bolsillo. No hay otra ideología que el bolsillo, aunque usen alpargatas y salgan de padrinos del hijo de un peón.

Publicado en Página/12 el 26/03/08
aporte de Dill

lunes, 24 de marzo de 2008

24 de Marzo de 1976

Memoria, verdad y justicia.
Memoria.
Verdad.
Justicia.
Nada más, nada menos.

Dill
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Peor es nada



Memoria, verdad, justicia. O mejor dicho: de ahora en más, verdad, memoria, justicia. La verdad la sabemos, la memoria conviene tenerla siempre aceitada, y la justicia…
La justicia ya nunca será, o será sólo a medias, simbólica: 25 años tarde, muchos de los criminales, milicos hijos de puta, terroristas de Estado, estarán muertos (de viejos, de muerte natural, muertos en libertad, muertos impunes, muertos sin haber pagado sus culpas, muertos en deuda por haberse robado 25 años de las merecidas sentencias), y los que quedan vivos se beneficiarán con una condena a prisión domiciliaria por edad avanzada, a la que no debieron haber llegado libres… Es mejor que nada, pero no es la más justa de las justicias.
Tal vez si los responsables de que no se haya hecho justicia a tiempo fueran declarados cómplices... si se los considerara tan responsables de la barbarie como a los criminales no condenados... si se aplicara la ley de la misma manera que se aplica en un caso de encubrimiento de delito común... Sí, ya sé, pido mucho, estamos en la Argentina...
Gus